El Hambre In & Ex

Del interior al exterior me voy buscando lo que veo cada vez más lejos. Victorias perdidas o ganadas en lapsos inmaduros, lapsos que atraen memorias ricas en escalofríos, rushes de calentura, de frustración, de "hubieras", de hambre.
Hoy, comunicado con el exterior, el interior se deteriora al ver que lo inevitable puede suceder, aunque la bandera resulta ser incierta, se anuncia. Los sueños del interior buscan llegar al exterior, materializarse, consensuar y lograr esa sensación de haber comido hasta el último bocado sin la necesidad de sentirse demasiado lleno o con un hueco. Sin embargo, otra vez la punzada en el plexo se siente, la náusea, la irritabilidad y paranoia de saber que uno puede perder de una buena vez por todas está bombeando entre los canales vitales. Más no se puede hacer, al parecer está escrito, para allá partirá y en otro plano se podría coincidir, como desconocidos, como uno. El exterior presume estar tranquilo, el interior inquieto. Se sabe que va a llegar el momento y se busca hasta la última gota de fuerza para poder sobrellevar lo inevitable. El cansancio está ganando la batalla y ni un bocado encuentra la entrada, sin embargo, una bocanada sutil y esporádica calma y acorta el tiempo. Pero, si el tiempo es lo que falta!! Y me sobra por tachar en la lista sin que tachen mi exterior.
Necesitamos un tiempo, tan sólo un poquito; para conciliar, para entender, para saludar de nuevo y verse como en el principio. La actualidad lo impide, ha pasado mucho, han pasado muchos presentes y la bifurcación ha crecido con los bocados que he rechazado. Y los sueños se van alejando con la belleza, el interés, el amor, la seguridad, la justicia y otra vez, el amor.
Todo el mundo sucede, tiene que seguir. Uno quiero clavar la uñas al suelo y parar el mundo aunque el resto necesita que el día termine, la quincena llegue, la noche para descansar se aparezca. Estamos cansados, queremos resolución, un plan sencillo, uno que nos dé todo rápido, que sepa delicioso y sea justo. Emigrar suena a lo más viable ya sea para alejarse del pasado, para buscar un futuro, para concretar el presente. Envidio el exterior todavía. ¿¿Le costará trabajo seguir como sigue el rumbo?? En el interior estamos llorando sangre, sudando tierra y ansiosos de que con unas alas alguien nos va a levantar y nos llevará afuera. Envidiamos al mundo, el que fue nuestro mundo, el que nos prometió esperar a que llegáramos y giraría cuando pisáramos la tierra. ¡¡Por favor, que no se vaya!!

Pata de Perro

Presumo hoy, bienaventurado lector, que me he librado un fin de semana más de la apestosa urbe para acompañar a mi excéntrica y explosiva compañera de vida para la hermosa y conservadora ciudad de donde vengo. ¿Las razones? No hay realmente para mí, solamente para la Wera, la cual es no terminar en el CERESO por evadir obligaciones fiscales. Yo nomás voy de metiche y para echarme unos lujosos mascarrapaches servidos con mucho hielo en compañía de mis viejos y chemísimos compadres. Ese es suficiente pretexto para salir: bebida y compañía. Y es rete- a-gusto poder mirar hacia atrás en la carretera y sentir cómo se va abandonando la ciudad donde los compañeros de trabajo llegan con cara de alma panteonera y vivir para contarla a mis amigos por un rato nomás. Me encanta ir y chismear sobre los estereotipos que hoy (y muchos otros hoyes) he notado en la vida laboral. Francamente, estoy a punto de volverme antropólogo oficinero para estudiar el comportamiento, los personajes y las costumbres que se manifiestan en las oficinas enfocadas a cualquier giro empresarial. Nomás con ver cómo siempre pasa lo mismo…
Pero bueno, como muchos, me libro de esa singular humedad y olor a viejo de la ciudad que alberga a tantos aspirantes a megalomanías drásticas (y muy probablemente frustrables) y me he vuelto un neófito atleta de la divertida “pata de perro”. Porque me he dispuesto a beber en diferentes zonas de la república visitando viejos amigos y haciendo nuevas amistades hasta donde el tiempo, las distancia y principalmente la economía permiten. Siempre sabe diferente el mismo trago en cada ciudad, por eso la pata de perro. Vaya enmienda se ha votado a mi favor en mi propio Honorable Congreso de la Unión Libre y Soberana AC, lector mío. Pero, no puedo mentir que apenas llevo dos ciudades en lo que respecta mi nuevo plan etílico-social-escapatorio: Puebla y Querétaro. Ya veremos más adelante…
La vez anterior me aventuré a salir de la urbe debido a un mandato oficial de la Wera Superior, la cual consistía en ir a visitar a la comadre de mi ya nombrado Látigo de mi Desprecio. La inesperada y bien aceptada exhortación surgió dos días antes de partir hacia tierras queretanas mientras oía a mis jefes (o caciques) regañar a una empleada por mezclar horarios e invitar a una entrevista sobre carros chocones de la Feria de Chapultepec a una señora con osteoporosis que iba para otra reunión.
Me conmueve que siempre me inviten como agregado cultural de mi novia sus amigos (as) cuando ya saben que no hay mucho qué platicarme pero ya soy bulto y se aguantan. Pero les resulta exacerbante verme beber cantidades bíblicas de alcohol, fumar en cadena y reírme de las inexplicables e inverosímiles anécdotas y batallas ganadas por amigos de mi Wera puesto que las encuentro cada vez más difíciles de convencer para un escéptico como el de la pluma (o teclado, más bien).
Pero no perdamos de vista el tema principal, me enamoré de esta ciudad, es pequeña, limpia, con gente honrada, gente bonita y bien educada, no lo sé, pero me gusta, me viene... Ese lugar tiene un imán apuntando hacia mimismo. Es más, llevaba apenas 2 horas de haber pisado tierras ajenas cuando me di cuenta de haberme enamorado de esta ciudad y lo ajeno se volvía inminentemente propio. Con contarles que grité en tono Masiosare, con el índice al aire, estoico y un poco patriótico: acá nos vamos a venir a vivir, es mi nueva ciudad. La Wera, cual juez de ministerio público, contestó con un tajante: no mames, es un pueblo, qué flojera… Se acabó la ilusión.
La diminuta mujer que acabamos de visitar me sorprende cada vez más. De cualidades singulares y llamativas. Cada vez que daba su opinión sobre trivialidades que hacen que la vida sea placentera, Su Seguro Servidor coincidía en los mismos gustos. La Wera fulminó cada conversación diciendo: ay, son igualitos. Fue un deleite oír a la Comadre hablar pensando en el constante narcisismo que éste, su comunicador, maneja. Y presenciar tan deleitable plática, es como si uno hablara con su espejo. ¡Vaya faena! Es espeluznante, pero me cae que me adoramos a mí y la P (abrevio pero quiero decir pequeña) Comadre por ser como somos.
Sin embargo, las cosas no podían ser tan únicas y prominentes al ver que la Pequeña Comadre se parece tanto a mí. Tras un riguroso análisis entre cuantiosas cubas y pláticas, críticas sociales, políticas y religiosas, risotadas y cantos al unísono que liberan el hueso que se siente atorado en la garganta por el estrés de la semana inglesa, declárome un fanático de Querétaro y de la Pequeña Comadre, ciudad tan afable, persona tan formidable. Aunque, la Wera Superior aclama (y reclama): ay, ya cásense, son tal para cual, son igualitos... ¿Me casaría conmigo mismo?
Pero querido lector, no es esto un análisis estrictamente relacionado hacia mi narcisismo o a un interés por un tercer partido (como el resto del DF y su tirano representante anti-tabaquista), esto es un cuento borgeano en la cual llega a mis minúsculas preocupaciones la atracción o sustitución freudiana que representa la mejor amiga de mi novia reflejada en mí. ¿Estará enamorada de mí la Wera porque soy igual a su comadre? Dice ella que las diferencias entre la Pequeña Comadre y yo son diminutas, personal y fisiológicamente hablando, opino que hay una enorme diferencia (ah, garañón).
Para no hacer el cuento largo, me está gustando esto de salir de la ciudad a ver a los amigos. Hoy creo que la cosa más sana para poder quitarse el peso de la cabeza de regresar al cubículo a hacer lo mismo durante otros cinco días, es salir de la misma ciudad. Me resulta, versus la vomitiva novela del ex concursante de la “Nacademia”, verbena pura. Se limpian los pulmones, se come más barato (y sabroso), se sale del caos, la gloria hecha Provincia. Apenas está comenzando el fin de semana y ya estoy buscando un nuevo destino para el siguiente fin. Igual y me quedo por el tema de la lana. Pero sueño con que me inviten a su casa a tomarme unas cubitas y hablar de lo mucho que me río de la nueva vida que tenemos y quien quita y me enamore de su ciudad. ¿Me invitan?

Desvelos

El ritmo de vida de un olvidado comienza con el ruido del clóset y el abrir y cerrar de las puertas del baño, el cuarto y los rayos de sol que invaden el oscuro espacio entre la ventana y mis ojitos de cielo. Al no aguantar, me he puesto la tarea de terminar un juego de “nientiendo” donde un pequeño mercenario con cara de zorro y sus excéntricos amigos: un robot desvencijado, una nerdísima rana que sabe de tecnología, un anciano conejo y un perro altanero que lo mandan a juntar espíritus y piedras a un planeta de dinosaurios (avísenme cuando sientan que ya los puse high) y después de algunos intentos por pasar algunos mundos, me aviento a buscar una red de internet para poder mandar más y más currículas hablando de un pasado que sonaba a futuro prometedor de un estudiante que no le gustaba solamente estudiar.
Al mandarlos calendarizo las citas con las secretarias que, con voz de súper mercado, me dicen que 5 o 6 días después podré asistir a un análisis discriminante donde las chicas profesionistas de prominente panza, nalgas planas y acento fresa me preguntan cuáles son mis expectativas en la vida. A corto plazo tendría terminar el juego pero suena a largo plazo, y después me gustaría a mediano plazo poder desarrollar un control telepático sobre el director diciéndole que me paguen el mismo salario que un senador federal y me contraten inmediatamente.
Al cabo de la hora de la comida, aparece entre las nubes de smog mi compadre el consultor. Mundano, pachanguero y mantenido. Él sabe de los placeres de la vida al contarme de sus hábitos deportivos al ingerir antes de levantar cien libras, cuantiosas cantidades de chochos, brebajes energéticos y de más.

Necio, necio soy...

Después de un mes de haber comenzado a vivir “en pecado” como dice mi Tía la Mocha Demencia, he comprobado los múltiples sabores que ni Baskin & Robins tiene para ofrecer. Para ser sincero, no es un paso sencillo decidirse a la aventura de compartir mis ronquidos, mi pésima cocina y uno que otro bajón anímico cuando se es un recién egresado en la gran urbe buscando un poco de suerte laboral.
Finalmente, heme aquí compartiendo, olvidado y respetable lector, mis impresiones en el nuevo rumbo que he tomado en mi vida. Hoy, viernes 4 de abril, me encuentro retacado de gente ansiosa por volver, junto conmigo, a sus raíces sociales en la Ciudad de los Ángeles a reavivar viejos nexos. Al siguiente día seré testigo del resurgimiento de mis excompañeros de banda “El Búho” y “el Krako” en un compradísimo y poco formal concurso de bandas en las que sugiero los seleccionen como los mejores puesto que conozco muy bien el escenario pipope de las bandas de garaje y no da tanta pelea como su servidor a sus respectivos ojos, lectores míos. Mis cuates merecen ser los ganadores.
Al estar esperando a que nuestro preciso y desaliñado conductor del conteo final para trasladarnos en escasas tres horas, estaré por encontrarme con la gente que dejé hace poco. Llevo conmigo el amargo sabor de boca de haber peleado por enésima vez desde mi llegada a la Gran Ciudad (como le llamase el hermano del “Chocotorro”) con la sensualísima e irreprochablemente especial Wera Superior. Tengo el nudo en la garganta y los nudillos envarados de tanto apretar por tantos corajes inoportunos e inesperados. La vida es así y si no aguantas, renuncias. Yo, como buen oportunista o blando opositor de sus ideas, pido esquina por unos cuantos días para retomar mi estado de ánimo y mis ganas de seguir aguantando a secretarias con su torta de suadero, su chicle de menta con penetrantes perfumes y entrevistas con “erreachólogas” egresadas de instituciones Jesuíticas recomendadas por un tío al director de la compañía para preguntarme y hacerme los mismos exámenes que tengo memorizados cual “Ora pro novis”.
Estoy desesperado, querido lector, no me llevo bien con nadie, no me aguanto ni el olor a mí mismo porque nadie me invita a ser parte de su empresa o de su vida. Estoy incompleto por no tener un ritmo de vida sino el rescate casi diario de mi compadre que es consultor de imagen pública y resulta ser poco interesante hablar de conquistas pasadas nunca concluidas o de invitaciones a aprender a jugar el deporte de los empresarios de dieciocho hoyos. Me niego, me retuerzo, quiero ser un número más que reciba su quincena, quiero ser el de la foto del anuncio con un celular y una compu hablando de entregas y negocios. Me tienen en ascuas en un sello discográfico porque estoy por ver si me invitan o no a ser parte de una familia de negocios nuevos y atractivos aunque mal pagados.
Para eso me lanzo a la tierra de mi infancia. Para retomar fuerzas aunque sea a regañadientes. Espero un poco de risas y tragos. También espero comprendan que ridículamente, sostengo mi lap sobre mi proyecto a desaparecer llamado panza y que no puedo creer que ande tan necio con la vida y la gente. Estoy esperando una resolución o una prórroga a mis mentadas, pedos y claro está: pedos.
De lejos admiro la urbe cómo se hace como salir de un show para adultos donde se ve un caco robándole la bolsa a una “secre”, una chica de carrera saliendo temprano a trabajar y los miles de graffittis y publicidades que invaden las paredes de torres que albergan el futuro de un país. Regreso a la nada a retomarme, los mantengo al tanto.

El Circo Romano

¡Damas y caballeros! ¡Sean bienvenidos al circo romano del empresariado poblano!
A mis escasos 25 años e inminentes 26 me veo con una carrera con desarrollo cuestionable con dinosaurios de no más de 40 años de edad que cuentan con la ventaja de que “papi” les dio un negocio para administrar. Hoy estoy debajo de ellos recibiendo órdenes. Los “chicos malos de Puebla” están ahí reunidos cada semana para pasar al centro y darles el pulgar hacia arriba o hacia abajo a cada uno de sus empleados con comentarios déspotas, con respuestas de niño berrinchudo y ahí me tienen con el casco, la lanza y la red esperando a que llamen al centro del coliseo. Nuestro portero, es un hombre de mediana edad. Un carácter del estilo del Rey de Corazones de “Alicia en el país de las maravillas” y la reina son mis queridos jefes.
Hoy por hoy, se les ha denominado “Los 4 Fantásticos” por vox populi porque representan a la misma cantidad de integrantes del heroico cuerpo de salvación de las historietas. Sin embargo, en lugar de salvar el mundo, y llevarlo a un mejor nivel, lo han llevado adonde Jesús quería evitar que el César se lo quería llevar.
Estoy anonadado con el show. Hay amazonas acribilladas, valientes isleños apuñalados por la espalda después de ganar la faena, heridos y gente con trauma posbélico. Cada principio de semana, la sangre corre como el Río Grijalva y se lleva a todos sus habitantes a la chingada.
Me encanta ser el narrador semanal de mis más cercanos cuando les cuento las incongruencias que “Los 4 Fantásticos” planean para su querida planta operativa. Hoy la mentalidad Zen está en boga por la oficina. Simplemente se cumplen los objetivos y las horas como vaya saliendo mientras nuestro “Rey de Corazones” sigue dando vueltas como trompo por los cubículos con su voz de Titino pregonando las peticiones de lo que sus superiores han decidido esa semana. Y, si quieren saber cuál es el resultado de sus efectos de merolico, son los mismos que lo que a la gente de México le importa sobre lo que sucede en Mongolia: sabemos que hay mongoles, son mongoles, y morirán siendo mongoles.
Hoy me destaco por ser el directivo más joven de la planta. Me llama la atención si esto ha sido una jugada repentina por aceptar un “peor es nada” o si simplemente sobresalgo de la multitud que no aceptaría el precio que mi labor de obrero acepta actualmente.
Esto se le podría llamar un logro para los de mi carrera y mi edad. Sin embargo, al verme comparado con el encargado de la contabilidad que (esto no es broma) apenas está aprendiendo a hacer cuentas con una carrera patrocinada por una escuela inferior a la del Estado pero con precios superiores a los de la calidad de vida de un mediocre profesionista, lleva toda la “conta” de la empresa. Huelga decir que el tipo tiene una lengua tan larga para desacreditar a otros para salvar su pellejo y para lamer las joyas de la familia de todos y cada uno de los fantásticos personajes de mi historia.
Algunos capataces de otras empresas similares me dicen que está excelente, con todo y los maltratos matutinos de los fantásticos personajes de mi circo romano mientras me paguen. No cabe duda de que están del otro lado y el latigazo no les llega. Otros proponen que llame a la “Sociedad Protectora de Animales” y otros simplemente se ríen y me cuestionan qué demonios hago ahí.
De lo único que estoy seguro es que este gallo se quiere salir de ese guacal y buscar un gallinero más diverso. El arrepentimiento de haber abandonado a la gran refresquera es claro, a pesar de que la paga era peor y el mérito de ser un achichincle más en la gran empresa de “El Diablo Fernández”. A veces extraño ese anonimato. Al fin y al cabo era cumplir unas horas y percibir un puesto más con el renombre de pertenecer a un monstruo de empresa. Todo eso cambió gracias al ego y la necesidad de volverse independiente, claro está. Sin embargo, ha tenido sus “a segunes”.
Agradezco al empresariado poblano por haberme quitado unos cuantos kilos de encima por el estrés. Haberme convertido en un declarado adicto a la cafeína y la nicotina como nunca antes. Igualmente haberme vuelto un apreciador nato de la cultura de la facha puesto que mi labor exige una corbata y un traje que nos hace ver como chimpancés de afiche con el pretexto de proyectar una imagen profesional cuando los “futuros clientes” se sienten más intimidados por la imagen de “Power Suit” en lugar de sentirse atraídos.
Mis predicciones son las siguientes: la oleada que está aprovechando esta empresa (que por cierto es tratada como un changarro) tiende a disminuir en un par de años. Y esto se debe a que esta oleada se origina a partir de que los medios le ha metido a la cabeza de la juventud que es una carrera muy productiva y rentable la de ser un “preparador de sándwiches o de camas”. La labor que actualmente hago, la tomará alguien más tonto y más necesitado y con un déficit de gónadas para enfrentar a sus jefes como ellos mismos lo exigen y probablemente desaparezca la empresa con tanta rotación de personal.
Mientras tanto, aplaudo a todos esos “hijos de papi” que se hacen llamar empresarios que consideran que el maltrato a sus empleados es la forma más efectiva de llevar a cabo un resultado. Les deseo que el circo romano sea una reverenda fiesta que nunca acabe y nunca encuentren que el karma tiene peso.
Por ahora les aconsejo a todos aquellos que ven un rayo de luz en trabajar con los “más fuertes de este pueblo” que no sean tan incrédulos y busquen ser una excepción dentro de este tan llamado empresariado poblano.

Al Borde de los 26

En el puff sentado, oyendo la versión piratera de Fobia en vivo y con mis indiscutibles vicios a mi lado. Hay mucho que pensar.
Los últimos meses han sido interesantes en el sentido de “qué demonios pasará conmigo”. Actualmente, sentado en medio de la sala, el humo molestándome la vista y el vaso aún frío, me molesto al pensar qué demonios pasa con mi alrededor. Confiésome de estar un poco miedoso del futuro. “Los genios no deben morir” dice Nacho. Pero, ¿qué tan desprendido estoy de la realidad para considerarme uno?
Xochilita siempre dijo que conforme vas creciendo pierdes esa individualidad, ese sentido de ser único, apantallante, recordado para volverte uno entre la multitud. Anoche, viendo la tele mientras unos “güeros cara de ubre” donaban diez dólares a una comunidad en la India, le resolvieron la vida a dos docenas de chamacos para que tuvieran una escuela “decente”. Yo peleo por más de mil quinientos dólares para comprar mis caprichos. Diario peleo el futuro con mi pareja puesto que el presente es igual que comer cucarachas del baño de la central de autobuses. ¿Dónde estamos bien parados y dónde no?
Han sido varios años de recorrer para estar listo para lo inevitable: ser adulto. Ahora veo a mis primos en lo que llama Cuauhtémoc Sánchez, “La juventud en éxtasis”. Una se va al Cono Sur como yo alguna vez, el otro madrea a señores y la otra posa para el Internet sin prejuicio, ni precaución alguna. ¿Estaré harto de ser así o lo extraño?
Hace dos mese ya llevo bajando de peso. No sé si las lonjas, como las tenía, han bajado a las rodillas pero los ánimos sí. Diario es una lucha entre lo propositivo y lo conservador. De mí hacia mis superiores, de mi hacia el yo, del yo hacia mi querida. Estoy pasmado en entender qué es lo que falla en mi entendimiento por seguir animado, proponiendo, sin miedo a lo que sigue.
Hoy mi querida está pensando en brincar hacia la Capital de mi México. Yo me he resistido constantemente por no llegar a lo que alguna vez me dijo mi madre: ser un más. ¿Podré sobresalir entre tanta multitud? Si todos comen, lloran, defecan, deshacen como yo. ¿Qué puedo ofrecer? Tal vez estoy demasiado paranoico, cosa típica de mi persona.
Si dejara todo atrás y no volteara a ver,¿ reconocería a los que me reconocían? ¿Cuántos que estoy tratando de ayudar estoy dejando de ayudar con verme egoísta y abandonarlos?
Estoy buscando un apapacho para este momento. El trago se me hace eterno y el efecto está llegando. Las letras están colmándose de faltas de ortografía y la música pienso que será molesta para quien duerme. Pero no dejo de pensar y seguir tecleando como si fueran las últimas letras de este lugar al que llamo mi santuario del desahogo.
Ya no comprendo a la generación arriba de mi. Tengo ráfagas de calentura, de odio, de angustia, de esperanza y de muchas cosas que solamente el estómago me dice que se pasará. Enfrentar a humanos que nunca he visto superiores los comienzo a percibir inalcanzables y los que antes lo eran me resultan indiferentes. Es difícil entender que los veintiséis años que llevo parado en esta tierra han provocado cambios en el resto de la gente. Ahí me veo saturado de cosas, pero creo que faltan más y no sé si quiero seguir llenándome de ellas. A veces la vida sencilla en el monte como Sallinger me suena atractiva, pero no sé si se pierda el mundo de algo. Al final, creo que mi vida tomará un curso como la de los demás. Hmmm. Estoy delirando…

Foto de Éxito

Extrañaba un poco la “escribidasancia” y plantarme a quejarme en el blog de mis amores. Después de un rato de estar apretando los dientes no se pudo más y me resulto pertinente, por petición de mi compadre el Sampo que volviera a molestar -como suelo hacerlo- a través de unas cuantas andrajosas letras lo que mi maquiavélica cabeza de cohete maquila.
Desde la última vez que escribí, muchas cosas pasaron. Me enamoré de nuevo y de manera indefinida. La líder del sindicato de diseñadores incomprendidos es mi domadora y de cariño la he denominado como mi “Líder Gordilla”.
Es retebonito volver a soltar alguna que otra estupidez para alivianar tu día, querido lector, y esperar un poco de empatía con lo que este desganado y justiciero escritor busca regalarle a la bola de quisquillosos que esperan que hable de las cosas que pasan tras bambalinas con este charro negro.
Personalmente, creo que ha sido una importante etapa de transición tanto para la tierra con sus desastres naturales como mi mismísima vida con sus propios desastres naturales. Mi regreso inminente a la cachetería inactiva y la poca paciencia hacia el vulgo se han retomado como un Huracán Dean y me tienen al borde de pedirle a San Juanico me dé absolución.
A lo largo de dos años, la vida dio sus interesantes giros; un poco de radio, malvivido por el interés de sacar un fantasmísima servicio social; un regreso triunfal a mi relación con los incomprendidos y siempre sinceros amigos rockeros, una peleada y poco apreciada tesis dedicada a nadie más que a mí por haber completado sin ayuda de nadie tan “ahuevante”, criticado, poco defendido por mis aliados y cuasi-trascendental documento; una desintoxicación total de la vida social poblana gracias a la visión alternativa de la vida de mi etiquetada “Líder Gordilla”; y una exhaustiva búsqueda de un lugar en el Valhala de la Mercadotecnia como héroe local.
Finalmente logrados muchos objetivos, se conformó una lista en mi cabeza con la necesidad de encontrar todas las cosa que hoy, me tienen incómodo, que me dan ganas de suprimir definitivamente, y darle un hasta aquí para dormir y no depender más del Metamusil mañanero.
Me siento muy a gusto escribiéndote, carísimo y olvidado lector, me gusta mucho ver que me estás poniendo atención y te quiero regalar la lista de las cosas que me dan el solemne descanso de 5 horas diarias de sueño para ser un vívido, alumbrado y (con base en lo que en la empresa llaman un proyecto ambicioso que tiene la finalidad de ponerse antes que cualquier otro producto a pesar de ser de un diferente giro para poder ganar la atención de los consumidores ejemplo: aunque sólo quieran chicles, saldrán con su refrescote en la mano porque lo vieron primero en la tiendita) yo mismo: una foto de éxito.
He aquí lo que hoy me tiene tan alegre:
1. La incompetencia de mis compañeras de Recursos Humanos y sus características miradas vacías, pésimos speeches para vender ideas y horripilantes expresiones.
2. Las escasas aptitudes de estos insatisfactorios seres para reservar cuartos de hotel, avisar en distintas zonas la llegada de este héroe que busca aprender sobre la empresa que sueña entrar, organizar horarios, devolver viáticos, hablar claro para saber un futuro...
3. Trabajar de psicólogo de manera gratuita cuando yo necesito uno
4. La inmunda destreza para decirte que no saben de qué te hablan pero sólo repiten lo poco que entendieron cuando un superior les dio órdenes para frustrar tu día.
5. Los increíbles vecinos de mi novia que pelean por los estacionamientos como si fuera el último bife en Argentina y hacen estrategias de calidad Bondojito para no dejarte estacionar.
6. La gran calidad humana de un inepto hijo-e-puta hot-dogero que ni siquiera es dueño del estacionamiento de enfrente del depto. de la “Líder Gordilla” para regañar a los polis que bondadosamente me dan un lugar para lavar y cuidar mi carcachita “El Little Bastard” por escasas 2 anforitas de Don Pedro al mes para su beneficio. El muy galán del vende-carne-de-paloma-rodeada-de-pan-quemado hasta rajó con el dueño y resultó ser compadre del que renta el depa de la “Líder”. Gracias al Creador, ahí va todo ordenándose, pero va a tardar.
7. Tener panza
8. La gran constipación que cargo mentalmente puesto que mis pláticas resultan “inclusive” a mi “Líder” cuando está en juego mi psique.
9. La calidad para ser casi tratado como un Charlie (un pelirrojo que conozco que no sabe más que chatear y descagar compus cuando debiese trabajar y mantener a su familia) y cada vez que pido una sencilla cosa, resulta imposible puesto que, no está en la minuta de la discusión rutinaria de la sobremesa.
10. Tener un sueldo de vendedor de “mata-moscas-eléctrico” del Blvd. 5 de Mayo dentro de una de las empresas más importantes de Latinoamérica.
11. Soportar las inmundas “largas” que me dan porque nadie me quiere donar ni un morlaco en la mansión de éste, su sub-empleado.
12. No ganarme la Hummer del Palacio de Hierro
13. Ver que la gente no cambia su perspectiva y recuerda que hay un mundo más allá de: procesos del trabajo aplicados en dinámicas de juego de mis colegas, el antro de cada semana de mis charolastras, los problemas en la cocina entre mi tía y mi agoela adorada, la preparatoria de mi prima D-Lo, las bodas semanales de cada uno de mis compañeros de la primaria/secu/prepa/uni…
14. Ser motivo de burla de la “Líder” por no poder independizarme por falta de dinero y encima regresar al yugo del hogar aunque no sea siquiera tomado en cuenta más que para sólo tomar órdenes, regaños y molestias tan prosaicas como ver a La Tigresa en tanga.
15. Tener que tomar Ranitidina por los corajes y los taquitos de cáncer
16. Soportar por un mes comidas malas, hoteles malos, viajes fuera de presupuesto y puestos por mi bolsillo, disgustos con la “Líder”, ires y venires sobre mi futuro laboral.
17. Sobrellevar que una rubia sólo habla Poblano Mocho, no ha hecho siquiera examen profesional, y nunca ha hecho marketing y es nada más y nada menos que una de mis superiores en la chamba.
18. Estar en los zapatos de Tay cuando se tira a la tragedia. (aclaro, a la tragedia, no a “La Tragedia”; ese personaje no existe, ese vato se mantendrá quinto hasta que conozca a un tipo musculoso y varonil que le dicen “El Tiburón” o en su defecto “Gregory”)
19. Tragar todos los días que tienes que ser ojete con la gente para que no te vean la cara.
20. Hacerte leer tanta queja, paciente lector, porque hoy troné.
Por ahora, aclaro que queda mucho por secretar de mi cabeza. Prometo, será lento y doloroso, como arrancarte un vello de la nariz con un taladro. Así que mantente al tanto y verás, que la vida es una comedia, con muuuuuy malos chistes.

Nos vemos a la siguiente…

Divina Tragicomedia

No hay mayor felicidad para un ser humano que tener la prueba viviente de su existencia y verlaandar de aquí para allá con los gestos de su cónyuge y los del mismo. Año con año va creciendo yva de ser una cosa encantadora, risueña, frágil y tan contagiosa de paz hasta que se convierte enun mentado puberto lleno de barros, nuevas vellosidades y palabras altisonantes disparadas como uncuerno de chivo patrocinado por los Arellano Félix. Mi viaje Alighieriesco comienza con un húmedo sábado por la noche, cuando su Charro Negro emprendió la gran aventura de pasar por los múltiples planos de la humanidad. Agradecido por la invitación a un fiestononón de mi compadre el Chinos-non-chinos-anymore, subella hermanita, orgullo y gloria de sus sacrosantos padres, cumplía quince pletóricos octubres encompañía de toda su canina bola de amistades. Entre ellos, se distinguían interesantes figuras delmedio social poblano, sendas botellas de güisqui y asaltadas botellas del ron menos pior, unoscanapés pa’ los mocosos y periqueras antreras acompañadas de sombreros tejanos de paja recubiertosde dulces aciditos y picosos. La velada arrancó con la llegada de una marabunta de barrosos apestosos a loción de su papá ypeinados y maquillajes improvisados que se aventuraban al submundo del salón de fiestassubterráneo que osaba ofrecer un clásico de clásicos en el argot de las festividades de dichageneración. Los padres de algunos, tíos, compadres y gorrones (entre ellos los amigos de mi compadre) fueronllegando en rigurosos trajes y vestidos de cóctel que se distinguían entre la malvestida multitudde mozalbetes que, babeando por las copas de daiquiri placebo, observaban también a las puerilescurvas de las acompañantes de la festejada.Al cabo de un par de horas, después de degustar los canapés, un video de la festejada vestida devaquera, un vals interpretado por Aleks Syntek y unos gritos despavoridos de emoción por elmomento, los amigos invitados por el Chinos, de ser el centro de atención y no por lo atractivosque éramos, sino por la ubicación de la mesa que el Truku-tru escogió para todos, fuimos removidosa la orilla con el resto de la senectud. Porque aparentábamos ser los puntos entre rayas de lafiesta. ¿La ventaja? Nos sirvieron el güisqui a nosotros, la cena formal nos tocó y no hubo quepelear contra hobbits vestidos de Arman Kids con media copa de cuba robada en la mano y dossentidos restados de su coherencia. Las cosas no marchaban mal hasta que por ahí salió un “discúlpe señor” disparado directamente a lafrente (amplia, por cierto) de mi compadre el Truku-tru, que fue la gota que derramó el vaso paradarnos cuenta de que definitivamente salíamos sobrando. El infierno (o como yo le llamo Pee-WeeLunchbox Hell) se comenzó a calentar. Los mocosos bailaban y cantaban al unísono con Daddy Jankie,las copas volaban y los whiskies a escasear. ¿Pedir ron? ¡Si los hobbits, ahora uruk hais ya se lohabían bebido! Entre ellos se preguntaban entre barridas vocales si olían a alcohol, si por algunamolestia les podíamos regalar algún bastoncito de cáncer, y en el peor de los casos, alguno deellos, valientemente, se aventó a invitar a echar “una quebradita” con la nena de alguno denosotros en nuestra senil banda. Por ahí la fiesta se prendió y no necesariamente con fuego o ambiente, pero sí con las luces delsalón puesto que en algún momento advirtieron terminar con la celebración, los dueños del lugar,si todo se salía de control. Dada la situación, mi compadre el Chinos salió al rescate de lafiesta tratando de hablar de razones con los dueños pero esto no fue exitoso puesto que la raíz denuestra truncada fiesta se debió a que una pequeña piara de rufianes adolescentes se hicieron depalabras y golpes con un pobre chavo del “valet parkin’” del establecimiento. Y todo por eso del“es que me vio feo…” que el empleado resulto más útil como costal de box que como el del puestoque se le asignó. Los demontres subían, bajaban, nosotros nos inmovilizábamos y hablábamos de victorias pasadascuando éramos invitados de quince años. Confiésome que en el éxtasis de esa edad, mi adoradopadre: El Hue-hue, me aventó desinteresadamente al ruedo como participante chambelán en algunacelebración de tal índole, sin pensar las consecuencias psicológicas que éste, su Charro conBotas, pudiese sufrir a largo plazo. Y nos vimos en algún momento reflejados en alguna parte de lafiesta con los chamacos que estaban ahí: fingiendo fumar, parados en la mesa, tirados en el suelo,vomitando fuera del WC, orinando las macetas. La pobre quinceañera quedó devastada, el maquillajese le corrió y pedía a gritos que Chanoc viniera al rescate. La cosa se apaciguó un poco y la música arrancó con el Caballo Dorado. Los asistentes se trataronde animar para ir a la pista. Pero pensando en las consecuentes torceduras de tobillo o unafractura de cadera, optaron todos que era mejor quedarse a pistear como los grandes (literalmentehablando). Una vez entrados en nuestra modesta pose, su servidor, con miedo a que abandonara la fiesta el OldTimers Team, decidió pedirle al mesero unas cuantas rondas de tequila. Grave error. Los vejetes de mis amigos y su servidor se empezaron a aflojar como los zapatos, con el alcohol ypláticas más coherentes: “La jodida victoria del Chivas”, “A poco se casó…”, “Te tengo unnegocio”, y el inolvidable “En mis tiempos” brotaron.No paró de fluir el restante tequila y los chavales perdían energía por la Gracia del Señor, perolos adultéporus rex estában en su apogeo. Cantaron, movieron un piecito para bailar, se empezaronabrazar y a espantar a la juventud con su comportamiento tan poco esperado. Irónicamente, era elmismo que los inocentes tuvieron en las dos primeras terceras partes de la fiesta. Y así, todos huyeron, nos prendieron las luces, nos clausuraron el tequila y nos enviaron a freírespárragos con doña Lucha en distintos lugares. Sin más energía, los longevos invitados fueronabandonando el recinto en pares o nones. Algunos a buscar antro, otros a dormir. En lo personal:yo busqué un rato el paraíso y un rato se me presentó (ahí luego les cuento…) y concluí con losplurinominales quince años por un rato. Agradezco la invitación, y les dejo la reflexión a losamigos y nuevos padres sobre si es necesario hacer pasar a sus criaturas por tan dolorosasituación. Por mi parte decido no dejarlos y ponerles a prueba, como a mí me tienen en este momento lasdisciplinas académicas y sentimentales, si la humillación, el alcohol robado, la limpieza devastos charcos de vómito al estilo griego, y el cargo del hospital del pobre valet son razón paraque criaturas tan hermosas, frágiles, llenas de esperanza y futuro se conviertan en esos gremlinsque pasearon en mi capítulo basado en la obra de Dante merezcan fiestón.

Merecido Piojito y Desmenuzado Emporio de Insatisfacciones

Después del tercer rugido del león, en el Mago de Oz, si pones el disco The Dark Side of the Moonde Pink Floyd, encontrarás que toda la música coincide con las imágenes y la película tomará unmood diferente. Como dice la Wera Peligrosa, esto es del diablo y ya ni se sabe si los chavos deesta banda lo hicieron pensando en asustarnos o si Lucifer hizo una mala broma junto con losdiscos puestos al revés de Gloria Trevi. Pero yo propongo otra cosa que hacer con ese disco.Llévate un vaso enorme de Coca con muchos hielos, tu almohada favorita y vete al jardín a ver elcielo estrellado mientras oyes el “lado oscuro de la luna”. Vas a ver que de pronto, los problemasque tienes van a resultar tan pequeños como los tintineantes puntos en el cielo que bailan con eldisco. Hay un mal de amores en muchos recovecos de mi gente. Me ha tocado jugar al Dr. Phil y me preocupamucho que todos anden mal. No puedo quemarles a todos el disco y comprarles Cocas pero miren queno oigo pero sé escuchar. Es abrumante juntar como masa para pastel mil hojas, los muchos alaridosinternos que hay alrededor. ¿Qué le están echando al agua de este pueblo? No es como si estuvieratan terrible. Les paso una copia de lo que decía una de las cartas de los sobrevivientes de LosAndes "Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamoscaminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salirrápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar aarriba? Por favor, no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?”.No me excluyo del sentimiento colectivo de mi gente. También he estado al borde de tocar el sueloporque no ha salido todo bien. Y el simple hecho de ver que el “ya merito…” es el pan de cada díaen nuestras mesas me parte el alma. Hay diferentes formas de tomar la inminencia: de manera que túeres el que ya merito va a hacer algo, o simplemente ya merito te va a pasar. ¿Por qué elderrotismo masivo? No lo entiendo, pero se da. Y cuando me aúno a esto me muero por que me haganpiojito un rato y un buen papacho. ¿Qué va a pasar cuando yo tenga que dar el apapacho?No ha pasado mucho a mi alrededor que me jale la atención con tal de reaccionar. La APPO está quearde, Naciff quiere matar a su cónyuge, el Chivas estuvo fatal, pero yo sólo pienso paralelamente,o para-lela-mente encaprichado con mis nuevas obsesiones. ¿Acaso me haría más cautivante sisupiera más cosas? Porque francamente me estoy sintiendo feliz al basar mis actos en la ignoranciay la sencillez de ver las cosas inocentemente. ¿Me estoy perdiendo de algo? Hoy en la mañana estaba viendo la lista de palabras más bellas según una encuesta hecha a cienescritores iberoamericanos. La palabra que encabeza la lista es amor. Entre ellas estaba libélulay se metió también la palabra madre. Lo interesante es que, los fonemas que componen estas diezpalabras siempre suenan suaves. De las palabras me costó trabajo entender cómo vivimos en unasociedad que busca la perfección y lo práctico con menor inversión. Sin embargo, ninguna de laspalabras de la lista son siempre algunas que utilicemos a diario. Tal vez nos estamos queriendoahorrar algo para mantener lo más perfecto posible el corrupto vocabulario que escupimos diario ennuestra corrupta vida. Quiero dejar de pervertir mi cabeza con el sueño de que todo va a estar bien y que no hay tal cosacomo confiar ciegamente. Llevo días dando vueltas a asuntos que siento que no se resuelven porquecreo que “ya merito” se me cumplirá lo que quiero. Aún trato de romperme paradigmas y probar comole hacía mi tío Héctor con los chayotes. Que sabía que no servían de nada y que sabían a rayos,pero se los comía porque reconocía que de algo le iba a servir. A veces, sobre analizar y hacerlas cosas se vuelve el primer paso para convertirse en un potencial orate. Lo digo porque creo quesoy muy ciclado y siempre trato de no hacerlo. Solamente me pone como Taz cuando pienso que atodos los veo tan apachurrados. O simplemente yo me veo apachurrado. Esa impotencia y ese ataquepor tratar de condescender, son las armas de elección para todos cuando se siente la presión. Hace nos días discutía si llevarse a una isla desierta solamente tres discos, cuáles serían. Mehabían respondido que los que menos le gustaran. Endemoniada respuesta me dejó de a seis porque siya estás pasándola fatal, te pones los discos que más te gustan para aliviar el trancazo. Yresulta que la femme fatale que me respondió esto no tuvo más que decir que era tal cual. Quéadmiración de valor. Soy su nuevo fan “NOMBER UAN”. Todos los días pienso en todos y me pregunto cómo están y qué están haciendo. Qué mejor que poderser omnipresente o simplemente como los puntos blancos que veo cuando estoy oyendo mi disco dePink Floyd en el jardín. Escríbeme y cuéntame cuáles son tus 5 palabras favoritas. Y los tresdiscos que te llevarías a la isla desierta. Te mando la lista de palabras que puso el MuyInteresante también: amor, libertad, madre, alegría, dios, libélula, esperanza, sándalo, fulgor ymar.

Sincronismo de la Insoportable Pendejez del Ser

Siempre hay sueños por ser algo de grande: el doctor, el bombero, mamá o papá, no sé. Creo que nies cierto que los niños quieran ser eso, es lo que oyen de los grandes, siempre hay ganas de seralgo diferente. Me encantaba que mi cuate, el Poblanski, me decía que de grande él quería ser unloco de manicomio. Y pensar que uno puede ser eso de grande, como chamba, es el hit. Yo quería seringeniero de música porque vi una caricatura que tenía un personaje que hacía eso. ¿Qué chingaos significa eso? Ni idea, pero yo quería ser eso. Siempre he pensado que cuando comienzas a vivireres tan singular aunque, con el tiempo te vuelves más común, un número, una estadística. Yterminas volviéndote un doctor, un bombero, mama, papa… Creerte todo lo que te dicen en casa es una buena escuela para desarrollarse y generar un criterioque te lleve hasta donde tu capacidad te permita. A veces chocarás con muchas paredes condiferente grosor. Para tu gente serás siempre único, para lo demás, te vuelves el mínimo común múltiplo que te asigna una sociedad al decir “favor de no escupir en los pasillos”, “no se fía,pague con efectivo”, “traiga el cambio exacto” porque te pueden redondear a los excepcionalescasos de personajes que en casa son únicos, pero afuera resultan ser la desagradable mayoría. De chavito daba pena todo: pedir agua, baño, un simple favor. Y el hecho de que un adulto sedirigiera a mí era un reto imposible. Hoy en día las reminiscencias mozas me dan risa, pero las hevisto volver. Las noto en mí o mi amigo el Poblanski cuando se queja y hace sus berrinches porirse de borrachales. Siempre me río de él porque de verdad se porta como un morrito de cinco años.Y le divierte hacerlo también, lo cual hace más amena cada reunión. O la Güera Superior que cuandole dices un chiste malo y pone cara de “ay no ma…”, llegas calmado y te cuestiona por qué no hacescosas divertidas siempre. Pero a mí me está sucediendo con muchas cosas.La zorompa incredulidad, la pena, la simple vergüenza que me lleva al pueril apendejamiento cuandotengo enfrente algo que me interesa resulta fatal. El hecho de llevar tiempo aprendiendo muchas cosas, experimentar, entender y ser más astutoayudan, aunque por más suave que pueda serse en el momento de actuar, el puberto aparece con unarodilla raspada, los hombros encogidos, el moco medio salido, pantalones rotos, el peinado decoreano con su polaroid, playera de Mickey desfajada (creo que así sigo vistiéndome), y la cara deasombro. Últimamente, me he estado tropezando de manera impresionante cuando ese guardado alter egoresalta, pero trato de mantener ese riguroso escepticismo después de cualquier instante. “Back in the day” como dicen los mamertos del norte, era muy importante imponer esa imagen de “merasco aquí enfrente de ti y qué”, para sobrevivir en la selva adolescente. Nunca está de más tenerese comportamiento en el cual nadie sabe quién es quién, de dónde viene y qué va a hacer. Sevuelve divertido y atractivo para tantos, pero siempre conlleva a la gran sorpresa de ser motivode desilusión y un heroico mutis cuando pasa demasiado tiempo alrededor de protagonistas comoestos. Creo que, en mi caso Willy Wonka fue mi primer rol model, con sus originalidades, su ambiguo opolar comportamiento, y esa vestimenta tan ridícula. Era divertido, también estúpido pero mellevaron a ser el blanco perfecto de admiraciones, dudas y enigmas marchantescos de los vecinos,ya saben: la latente tendencia hacia autodestrucción vía farmacéutica o vagas interpretacionessobre cualquier tipo de preferencia. Creo que, gracias a eso aún es un desmadre saber qué regalarme. Y soy tan sencillo al final…procuren no regalarme tarántulas, les tengo fobia a las arañas.Dentro de lo excéntrico que soy, estoy rodeado en un cubo de 4x4 con un conteo final de sieterelojes. Todos ellos simbolizan algo para mi insólita vida: la estética, la prisa, lo práctico, lodemente y lo ridículo. A pesar de eso, siento que el tiempo me come y me hacen falta 525 mil 600minutos para elaborar mis estrategias existenciales. El mismo miedo que me come me pone bajo unapresión que me hace reaccionar como el mocoso imberbe que le daba pena pedir agua. Miinsoportable pendejez es ser tan único, que parece ser tan común. Lo misterios e inestable nofunciona a la larga (chavos, atentos con eso).He visto que estoy en un tiempo bastante favorable, no se cuál tiempo se me acaba, si el del amor,del trabajo, de la carrera, de la misma vida, y hoy la llevo leve. La vida me alcanzó hace tiempoy quiero ir al mismo paso, sin tomarme tan en serio la vida. Total, al fin y al cabo, no voy asalir vivo de ella. Me pregunto si mis ojos dirán que estoy feliz a pesar de lo cansado, vivo,vivido, desvivido, encuadernado, reportado, masticado, escupido y ridiculizado que estoy. Todos han pasado por estas, y es padre acordarse. Ahora me toca a mí, que estoy volviendo aempezar sin disfraz, más claro, más sincero. Me sigo forjando a fuego lento, con calma por primeravez. Hago las cosas a su tiempo y con el mayor interés y delicadeza. Paso a paso, sigiloso ypreparado. Escéptico del entorno pero con fe en corazón, cabeza y pies. Estoy viendo que estoygrande y a pesar de no ser ingeniero de música, voy bien. Me estoy dando chance de dejar ver cómoexplotar todo eso que me enseñaron en casa con la curiosidad de meterme en el trabajo, la escuela,amigos, familia, amor, todo… quiero que me conozcan sereno.

Chato Unplugged y las Curvas Peligrosas

Cuando tenía 20 años viví mi primer Big Brother en Chachalacas con uno de los planes más austerosy no por gusto, fue por engaño de un cuate que nos bailó diciéndonos que íbamos a Veracruz yacabamos en un pueblo a media hora de ahí… ¡Pinches Chachalacas!La experiencia en aquél entonces se prestaba a ser un poco flexible en el nombre de la aventurapuesto que aquí, su Charro Light, le gusta a “eso que le venimos llamando el camping” y los pocosmorlacos que llevábamos en comitiva. Al final, su servidor terminó pichando chelas, comida,bloqueador, crema para el ardor de lomo, hasta una gorrita para que el puto del anfitrión no sequemara su jetota de chimpancé. Fue una buena lección y decidí desde entonces no vivir másbig-broders…Pero me equivoqué… tras una larga discusión con la Línea de Golpeo Etílico de los Chemos (mischarolastras), decidimos que Acapulco iba a estar lleno de mocosos y que iba a estar caro. Todoapuntaba a que Puerto Escondido era la opción para desconectarse del mundo, estupidizarse demanera estúpida (¡duuh!) con cuanta sustancia líquida, gaseosa, sólida y de más para regresar agusto a clase (or what so ever you funkin’ want –ah, mamador-). ¡¡¡Y váaamonos rikis!!! Latravesía contaba con los personajes más singulares del viaje: un venado con su novia, cuatro damasconejo que se la vivieron en el agua, un chocotorro, un paisano velludo como Xoloitzcuintle, unatleta, un Zoolander, y acá su mero mero petatero…Al filo de las 2am partimos para tierras oaxaqueñas en una van para 9 animales, un Jetta paracuatro pedotes y una hielera en forma de lata de Model Especial llena de provisiones para cincosoleados días en el paradisíaco mundo de los surfos, la mota y la revancha de los cholultecasversión bikini. El concierto del Chato Unplugged comenzó por ahí de las 6am cuando una camioneta nos recogió en lacapital zapoteca. Chato se desconectó y comenzó a dar su recital llamado “Concertto-ronquetto paracuerda demente in piu pericoloso soneto”. La audiencia se enamoró de mis solos, mis acompañamientos donados por el caballero venado en elsegundo movimiento llamado “Curva-pericola-chingatti-madonni-per-sei-ore” el cual significa(¿¿pinches curvas peligrosas por 6 horas nomás? ¡¡Chinga tu madre!!). Y sin olvidar lastanding-ovation ejmmm… bola de zapes que me acomodaban todos pa’ que me callara. En fin, llegando a las soleadas playas de Zicatela, optamos por el protocolo del Papa que alllegar a una tierra de visita, la besa. Pinche camioneta nos tuvo en ascuas, sin olvidar lasobredosis de Dramamine que las damas conejo consumieron como pastilitas de menta. Alguna de ellascantó Guadalajara, por cierto. En el transcurso nos apendejamos, efeitivamente… nos bebimos la ciudad, nos quemamos hasta con lasnenas y sin olvidar el trágico suceso donde una bella moza quiso entablar amistad con la Línea deGolpeo y a los pocos minutos fue recogida (es decir, que alguien se la llevó) por la fuerzapública debido a su comportamiento poco deportivo y falto de ética en la cancha de los surfos.Lamentablemente, no volvimos a saber de ella, hasta llegamos a pensar que la habían deportado a suisla o algo por el estilo. La racha no cesaba. Cuarto para seis personas que era planeado paracuatro, un baño para doce… monos, pastillas de Pepto y Aspirina que rolaban como tachas en plenorave, y la cuenta seguía. Yo seguí desconectado, mi concierto cesaba pero me dio tiempo entre sonata y sonata para seguirmebebiéndome las neuronas, y haciendo nexos de segunda mano con Maria Sabina y claro está, burlandosin darme cuenta como buen ala de los Asereros de Pittsburg a las féminas entangadas y asoleadas yquemadas y rostizadas por aquellos memorables y apestosos taquitos de mois. Por ahí oí que unmorro se quería fumar una iguana. Estaría orgulloso de ser su papá. En fin, el unplugged duró lo que duró lo real. Regresamos picoteados, malcomidos, crudos ymareados. Agradecidamente nos comunicamos con nuestro Fitness Dealer porque nos concectó con todaslas comodidades y lugares interesantes para conocer. Pueblayork nos esperó con las alas abiertas(y las carteras vacías). Desgastados, dejamos que el descanso se diera antes de volver a loscatorrazos de la uni y la chamba y nos recordamos cada que nos vemos cómo el concierto delUnplugged fue la probada para el viaje de los Cuatro Caballeros del Apocalipsis, del cual yaleyeron en crónicas pasadas. Recomiendo al Sr. Pedro Torres que haga un reality más basado en los viajes extremos.

De Vuelta al Epicentro

Verano de 1992, Colonia Estrellas del Sur, Puebla, Puebla, México, América, Tierra, Via Láctea,Universo...Tenía casi once años cuando llegué a la casa de mi nuevo vecino Oliver, su hermano mayor estabaentradísimo en la onda de tocar. Tenía batería, bajo, guitarra y hasta un charango que por si lasondas hippies de los papás. Ahí me hice cómplice sin concesiones de los tambores, el platillo,pedales, atriles y baquetas. Pasé por varias bandas, algunas reencontradas, otras armadas con otras bandas, cambié de rol yhasta vocal me tocó ser. Fue una muy buena época pero al final me dediqué a mi carrera académicaque, consecuentemente me alejó bastante de lo que alguna vez llamé vocación. A raíz de que conocí a la Güera Superior, me regresé a esas raíces después de rolar como ficheraentre hoyos funkies jazzeros, electrónicos, en su defecto skatos y de reggae. Por mi lado llevabasiempre el disco guardado de Fobia para no olvidar mi melomanía. La Güera Superior me llevó de viaje por unas cuantas veladas más a la onda rockera gracias a suaniversario y me encontré con un lugar retacado de flashbacks de aquella "inocente" ydivertidísima época por la que pasé y muchos amigos y novias que sufrieron conmigo en "ElFugazzi", "El Salvaje Oeste", "El Kiffi's", "El Jacuzz"... tantos y tantos jajajajaja...Volví a ver a los chavillos que se ponen tizos antes de ir al toquín, los expertos en música quebuscan debatir, las groupies que no saben a qué le tiran pero siempre han tenido esa fijación conel "rockstar", la madrina band-aider-querida de los nuevos rockers como la adorada Güera Superiory los veteranos (como tu servidor) que cuentan todo lo que veían en la época en que se brillaba.Ahí estaba yo, en el epicentro del próximamente famoso Decibel que ampliamente recomiendo para losnostálgicos del modus vivendi del "erre o ce ka". Vi bandas talentosas, bandas de uniformados que se ciclaron, bandas que nerviosos se ganaron a losespectadores, vi todo lo que uno llega a encontrarse en una película como "Almost Famous" deCameron Crowe. Y es atractivo funcionar como ojo externo durante la evolución el escenario rockeropoblano, las tendencias que muchos chavos que empiezan y tienen marcadísimas las influencias debandas que estaban de moda en la época cuando empecé con varios compas a tocar. Es un exquisitocirco.Esta temporada ha sido enriquecedora en cuanto a los menesteres de la música. Como algunos saben,me metí a producir y operar en la estación de la UDLA Resorts con su baratísimo estacionamiento.Todo el día estoy oyendo música, convivo con diferentes géneros que, bien a bien, te da chance decambiar de aires para no saturarte. Siempre y cuando no se tenga que oír al mentado reggaetón, nohay problema. Todos los días trato con varios géneros, algunos más taladrantes que otros, perosiempre terminan dejándome pensar qué tanto se puede clavar uno en las cosas que uno disfruta osimplemente admira. En ciertas ocasiones me toca ver cómo todavía hay chavos que piensan que Moderatto, Nicho Hinojosay hasta Yahír son célebres compositores. Ufff... O que sólo existe un género para escuchar y quelos demás son “cosas del diablo”. Creo que el oído se me está haciendo viejo y me ha dado porsimplemente tolerar y no creérmela como los demás, me cansé de ser el Josefo Ortiz de Domínguezcorrigiendo y tratando de regresar a todos a escuchar lo que a mí me gusta. No siempre haysolución para situaciones así, pero a veces resulta lo contrario y siempre es un deleite ver queun chavito ponga un buen disco o empiece a juntarse con algunos amigos y conecten sus guitarras.

Segundo Round con Una Mitad de Merecidos

1995, Alanis Morrisette se reinventa con un look más rebelde, unas letras desgarradoras sobre lainfidelidad, el amor, la rebelión de una mujer en el mundo del hombre con una revolución, unanueva voz llegaba para quedarse. Con 14.5 millones de copias vendidas ya para 1999, gracias a“Jagged Little Pill”, esta canadiense se convirtió en la primera voz feminista e ícono delchick-rock en el mundo. Un año antes, saca su segundo disco “Supposed Former Infatuation Junkie” yel anterior se seguía vendiendo. El nuevo casi no fue popular y se olvidaron un buen tiempo deella. ¿Qué pasó? Las segundas partes resultan apestosísimas. Los Menudo, Bronco, Mötley Crue,hasta el programa de VH1 “Bands Reunited” lo comprobó. Siempre se me han hecho una porquería. Se vuelve tan predecible todo. Para mucha gente, la segundaparte es una forma de regresar a aquel lugar donde se sienten seguros. Puede que un gran defecto de los sagitarios es que siempre nos ha gustado ir sin direcciónconcreta y que lo nuevo siempre nos llama la atención. Por otra parte, veo tanta gente que siempreva a pedir un segundo chance. No sé qué decir con respecto a ellos, para mí siempre será denegadoel permiso de hacer tal cosa.Porque siento que recorrí ya esa vereda, y las expresiones, y las cosas que son, siempre han sidoy se vuelve un poco monótono. Está claro también que saca un poco de onda ver los pocos cambiossimbólicos que ocurren al volver con esa otra persona, situación, trabajo, película, o cualquierotra cosa. Y sólo tú tienes que aceptarlo así. ¡Qué hueva!
Llevo varios días encontrándome a personas conocidas de hace tiempo. Que si salía con ellas, o quesi fuimos algo, o simplemente me agarraron de Kleenex en una borrachera y necesitaban desahogarsepor lo mal que les fue. Es muy interesante ver la expresión que tienen cuando les veo queregresaron con sus ex (Nota: no tiene que ser específicamente ex de noviazgo, puede ser “quever”,free, manita sudada, booty-call, lo que sea). Es una mirada, la que te echan, tan polisémica:vergüenza, enojo, cara de premio de consolación, mirada de “sí y qué…” pero con poca convicción,esa expresión de “ni modo, pero quiero”.
Cada que les veo me resulta perturbador, difícil deentender con mayor profundidad aún aceptando que he pasado ya por ésas; porque se siente esa sutilinclinación hacia la defensiva, esperando que les juzgue en el momento y la verdad es que no menace. Y al momento de hablar, no hay qué hablar.Bien a bien, te pueden justificar por qué regresaron y siempre vas a leer entre líneas que eraporque no pueden empezar de nuevo en blanco su vida. Es un poco triste; siempre es esa necesidadpor no estar solos y “el peor es nada” está a la orden del día. Otra de las tantas segundas partes que me pueden calar son las de los que viven el segundo aire.¡Hay hasta anuncios que los apoyan! Y ves cómo sale un tipo de cincuenta y chingo de años en uncarrazo pero con los vidrios polarizados para disimular la papada de moco de guajolote y los“rayos” naturales de cabello que se cargan. Y es la misma necesidad de pertenecer. Hay otra cosa que suele pasar: las primeras veces resultan buenísimas para cometer errores, y aveces se puede merecer una segunda oportunidad. Obviamente, se vale y funciona así también. O,¿cómo ven?
Hoy me he dado cuenta de que muchas veces no fui el mejor en la primera vez que hice muchas cosas.De hecho, tiene que ser así. Las primeras veces rara vez son un éxito. Me acuerdo que cuando me dimi primer beso con una galana ni sabía qué estaba haciendo, pero hice lo que hice y ella hasta mefelicitó. Probablemente ella era pésima besando también. Y no me acuerdo de ninguna otra primeravez que haya salido tan bien como para no pedir segunda oportunidad. Sin embargo, he tenido varias segundas partes y todas han resultado tan laxas, tan como MichaelJordan con el número 45, o como el regreso al mundo artístico de Fey. Perdonar es divino, pero volver a pasar por ahí para no cometer el mismo error es infrahumano. Espedir durante la segunda oportunidad que nos den una tercera, o mejor dicho “una segundaoportunidad dentro de la segunda oportunidad”.
Me he decidido a mantenerme constante con todo aunque sea para no darle una pausa para que no seconvierta cada rencuentro en un “Round Dos” y no permitir que se vuelva uno de los tantos ejemploscomo: cuatro mujeres en Europa, dos en EEUU, tres en el interior de la república, Jeepers Creepers2, los discos de The Cranberries, la segunda etapa de Aerosmith, mis trabajos. Me comprometo a ser solamente de una cosa y nunca determinar si se acaba o no. Ser como la energíay dejar que las cosas vayan evolucionando sin pausa.Creo que ya sé quién es mi mejor cómplice…

Crónica de la Tercera Ley de Newton

Cada lustro que uno cumple años resulta ser una mentada de madre. Es clave ver todas las cosas quehan cambiado en ti: que si la panza, menos pelo, si más pelo, si celulitis, si la condición, si lamúsica, la ropa, todo. Y es tan notorio que en el momento en que uno se da cuenta de que estánahí, no saben cómo sobrellevarlo. Pregúntenme, estoy a escasos meses de cumplir el cuarto desiglo. Generalmente ves en forwards algunos manuales de cómo has envejecido. Los Halcones Galácticos noentran siquiera en la programación de mis primitos de nueve y seis años. O quién sabe quiéndemonios era Bravestarr. Cuando volteas hacia atrás ves todos los apodos, los modismos y expresiones que caracterizaban atoda tu bola de amigos. Te acuerdas de las estupideces que hacías cuando no tenías nadainteresante qué hacer.

Si voltearas hacia delante, lo ideal sería pedir ayuda para no tener quever atrás y reírte o avergonzarte de quién eras. Siempre la gente se va a caracterizar por lo quehizo y será recordada por eso, no por lo que son meramente. Creo que puede haber algún reglamento,o hay datos implícitos para poder digerir lo que viene cada cinco años a causa de tus accionesprevias.

Hoy me di cuenta de que sí hay, y es rico oírlo; hacer tuya cada palabra aunque no te acerques altema del que se habla específicamente, los treinta años. Quienquiera que esté alrededor de esaedad está paniqueado por llegar o está viviendo el pánico de estar en ellos. Te preguntas si amarás por última vez, si alguien se aventará el paquete de soportar la pildoritaque te has vuelto. Te criticas y comparas relaciones que fallaron con la paciencia de los amigosque siempre debes de tener cerca y quererlos como ellos a ti por los años que llevan juntos. Sevuelve difícil. ¿No creen?

Al tener un amor, en el acto de demostrarle todo, sientes esa profunda quemada en el pecho que seextiende hasta la punta de tus veinte dedos. ¿Será la última vez que quieras? Parece que ya no,pero hay que aprender. Algunas veces, nos dejamos llevar por el amor y las señales por el tormento de no quedar parasiempre solos. La verdad es que, en algunos casos, la física le gana a las supersticiones, perohace experiencias inolvidables. Porque ambas cosas juegan un papel importante en los efectossecundarios de tu vida. Cuando te falta alguien, por más reciente que sea tu tiempo compartido a tu soledad, condicionasel “si tú no vuelves” y te haces en los pantalones. Te demuestras fuerte, te vuelves directo, oventajosamente rígido. La mentalidad recalcitrante de “pero sigo siendo el rey”, de “no habráesperanza y no habrá nada” se te pegan como rémora en la parte de atrás de la cabeza y sientes quela superficie del agua está tan alta que no le vas a alcanzar a menos que una fogueante manoentrará a sacarte de ahí.

¿Cuántas veces puedes morirte y volver a ser salvado? Quieren que parenlas calles, las horas y hasta el aire para que no sientas esa agonía. Pero al final pasa y tienesque volver a empezar, hacer babosadas, vestirte, oír y apodarte diferente para generar una buenahistoria y un buen plan de cinco años. Sin cita previa y fallida, me aventuré con unos compadres a ver jalado de la oreja un conmovedorchick flick protagonizado por freaks, psychos, alcohólicos, golfas y cafres que habla de todo loque les estoy contando. En realidad lo disfruté, me reí, me emocioné, dudé y aunque el rasposoolor del perfume de la espectadora de junto, el celular con el originalísimo ringtone de “LaMacarena” del de atrás y el frío incontrolable del aire acondicionado que trataba de reconfortar auna multitud de diez personas en una sala para doscientos no me dejaban adentrarme de lleno a lahistoria, comprendí que es cierto, no hay señales, sólo vidas y hay que renovarse continuamente.La tercera ley de Newton no te puede dejar más clara la onda de ti con la vida. Y lo mejor, es quetodos se relacionan con todo en un mismo momento. Vean la película mexicana de “Efectos Secundarios”. Lleven a su respectiva parejita, échense unaspalomitas y un refresco escondido en la chamarra. Una buena chamarra les vendría bien y claro,unas ganas de reírse de ustedes mismos. Disfruten el soundtrack, que tiene bastante buen score.Hasta encontrarán en qué usar cada canción para cada ocasión. Traten de ver con qué personajecoinciden. Puede ser que esta película esté hablando de su misma historia aunque no tengan treintaaños todavía.

Dolores, Mecanismos de Ilusión y el Incident e del Espagueti

-¿Hay material para escribir esta noche?Estoy fascinado con la serie Futurama que pasa en Fox.
Por si nunca has oído de la serie, trata deun chavo que se llama Frye. Por accidente, queda atrapado en una cápsula por mil años hasta quedespierta y se vuelve a adaptar a su nueva vida. Cuando se da cuenta, todos sus conocidos yahabían desaparecido y lo único que tiene como contacto familiar es un sarcástico tatara-tatara-(etc) sobrino que solamente tiene ciento cincuenta años de edad. Hay veces en que se me antoja vivir en aquella situación, pero encerrarme por mil años. Tambiénpor ver si el legado de mis congéneres y conocidos trasciende.
O si el mío también. Pero me da unpoco de miedo porque me quedaría totalmente solo. Siempre ha sido mi coco. Estas reflexiones me nacen cuando estoy un poco enfermo. Y es que la pseudo-efedrina me da siempreen la torre, me pone melancólico y me pongo a hacer cosas que no suelo hacer. Actualmente me he puesto a oír mucha música viejita: The Who, Led Zeppelín y un poco más para acácomo Deftones, A Perfect Circle, Smashing Pumpkins y Alice In Chains. Todos tienen rolas pegadorasque vienen con unos riffs tan intensos, que con la misma pseudo-efedrina me llegan, pongo másatención a la clase y me entra lo melancos…Ya saben, la música y los olores me provocan flashbacks impresionantes. ¿Cuánta música como la de ellos no ha sido pirateada en tantas formas? Puede que musical,intelectual, a nivel tendencia, influencia, no sé. Apenas me enteré que a los naquitos de Pandalos quieren demandar porque se fusilaron las letras y notas de algunas bandas ya conocidas en elgabacho como My Chemical Love, Green Day, entre otros. Me da pena pensar que somos al finalpiratas de ideas. Todo ya ha sido escrito.
Mis áreas, la merca y la publicidad, son ejemplos claros de la vendimia de ideas inciertas como el“úsalo y serás cool” o “cómpranos y vivirás mejor”. Me estoy exponiendo a la carrera de lasmentiras y la piratería creativa donde se proponen estilos de vida, se venden ideas inalcanzablesy se usan ejemplos pirateados de la vida real para reflejar que un producto puede coexistir entrenosotros. Es una enfermedad vender mecanismos de ilusión a ignorantes consumistas. Se enamoran, seadoloran, se ilusionan. Yo estoy adolorido. Tengo dolores físicos, psicosomáticos, desgastes que me provocan tristeza enla garganta, en el vientre al levantarme, en la cabeza al acostarme. Sin embargo, no dejo deescribir y desparramarme pensando que hay que enfrentarse. El descanso no se me da. Llevo días sin dormir bien. Anoche soñé con unas iguanas que meperseguían por toda la casa y al despertar pensaba que tenía una rara conexión con oír a JimMorrison tan seguido porque él es el Rey Lagarto. Pero me hice a la tarea de piratear informacióny pude ver en un cyber-diccionario de sueños, que soñar con reptiles no es nada bueno. Resulta quees algo negativo, triste, doloroso el símbolo de esos seres en tus sueños. La publicidad que me quiero impactar en la cabeza es que he estado enamorado y no estoy con ganasde volver a empezar. Se me fue un poco de lo que quería sin saber qué era y la misma medicina melo cicla como licuadora en la cabeza.
Querido lector, a estas alturas dirás que lo único que tengoen la cabeza es un espagueti hecho con iguanas, pseudo-efedrina y rock. Pero no, estoy enfermito ynecesito apapacho. Mi carrera futura me espera y tengo que enfrentármele aunque tenga la lanza atravesada entre lascostillas. El dolor de la pérdida es irreversible y deja una cicatriz en el costado bastanteespesa. Me vendo la idea, me ofrezco tener un mecanismo de ilusión aunque sea impalpable de quevoy a tener una mitad y que voy a estar completo hasta en salud. Comienza la semana y ya tengo mucho que hacer. Creo que sí tuve material para escribir.

Ráfagas

Es la tercera vez que despierto a las tres de la madrugada. Dicen que a esa hora es cuando se celebran cosas extrañas y diabólicas: tenebrosas. Pero procuro no poner atención a ese tipo de cuestiones. Sin embargo, me da un ataque de ansiedad. Siento que me falta un brazo, una pierna, ¡algo!
Me asomo bajo las sábanas y encuentro que todo esta en su lugar. Mi boca está seca, siento en la espalda humedad ya enfriada. Al instante, ráfagas me deslumbran y los párpados se aferran entre ellos sin condiciones. Veo desde adentro esos ojos, esa boca definida, oigo una risa y en el vientre un tenue rasguño. ¡Ese aroma! La piel se me eriza, los puños se definen y el cuello se endurece. Le conozco de poco y me ha seducido.
Me tiene desesperado que no pueda hablar. Es la tercera vez que me sucede en fila, y quiero levantarme de ahí. Tengo escalofríos, sé que me está viendo y que sus exhalaciones retumban en mis oídos. Quisiera echarle la culpa “al sistema” pero me conozco bien, no es así. Mientras tanto, las manos se han calmado y las palmas sienten cómo la sangre vuelve a transitar. La demencia me está colmando.
Cuando camino por los pasillos, la gente pasa a través de mí. Las paredes se dejan penetrar por mi desinterés y los umbrales de mi paciencia se enredan en un manglar de preguntas incomprensibles, inconcientes, incontestables.
Trato de agotarme durante el día mientras llego a la cama. Intento declararme moribundo para no dejar que las ráfagas me despierten. El pecho me arde y el calor es insoportable cuando trato de volver al sueño. Por otro lado, la sanidad de mis ideas se está volviendo una calle con baches, como la que veo cada que me asomo a la ventana a ver quién me contesta tras el alarido de mi encierro. Qué ansiedad me da ahogarme en ese calor, o en un líquido drifting sentimental y no sentir un brazo querido que se extienda para mí. Tengo miedo de faltarle a mi sangre, mi amor, mi aire.
Quisiera deshidratarme gota por gota sin llegar a ahogarme, dejar que corra un rato un reguero y que de ahí las ideas se me cultiven con el aire de un vuelo que recién nació tras la partida de mi última mitad.
La cama es una carátula donde soy las manecillas y los engranes mi impaciencia por concebir el sueño y pensar en otras cosas: que si el mañana, que si el al rato, que si el luego. Cada hora que marco una nueva idea para tener la conciencia en su lugar. Pasan cada vez más lento, y yo no sueño dormido. Las ráfagas son más intensas y me oprime el cuerpo un trueno que se formó desde la punta de su frente hasta mi plexo. Quiero paz.
Y cuando el silencio calma los latidos y el clima se templa, siento la oportunidad de despedirme del juicio. Pero no termina ahí; los primeros ases se filtran por la cortina sacudiendo las rendijas de mi visión y se acompañan por el loop de la naturaleza de cada mañana.
Creo que quiero volar lejos y alcanzarle el destino aunque antes fuera un ángel de la luz y ahora reine las tres de la mañana, para ver si respiramos igual, para ver si puedo dormir y finalmente descansar.

Tres Meses en Pueblayorrr...

Tres meses pasaron desde que se me había ocurrido acercarme de nuevo a mi autoterapia reflexiva de las chatísimas crónicas que tanto insisto en hacer para ventilar, llenar tu mail, querido lector, y quitarme un poco de peso del lomo. Fue un excelente verano pero no hay suficiente espacio para contar todo con detalle. Simplemente fue justo y necesario un verano como éste.
El análisis
Después de unos kilitos más, pero una habilidad para ir al gym y reponerme de lo que sudé gracias a los malhechos éxitos del Tricolor en la tierra de los nazis, el ocio por andar buscando no estar encerrado y aburrido; me di el lujo de volver a las andadas. Vaya que me fleté buenas idas, venidas, aventuras y de más en compañía de la reencontrada banda de los Chemos. Casualmente se encontraba más de la mitad desempleada para el verano y con un sueldazo por debajo del salario mínimo para seguir celebrando durante esta temporada. ¿Cómo nos las ingeniamos?, quién sabe, pero seguimos jugando a que éramos adultos durante 12 semanas completas. Ah, y cuando de plano el presupuesto era para llorar, jugábamos Turista (Monopoly). Me renté como borracho para fiestas, pedidas, primeras comuniones, miles de exámenes profesionales; me volví un empedernido lector de TV y Novelas. Retomé buenos hábitos después de la quemadota que me di en primavera trabajando y estudiando. Ya como decente, duermo mis horas (ha veces de más). Me volví hijo predilecto y embajador de mi familia en lo que duró el verano. Retomé la filosofía del padrino y decidí vivir una chaqueta mental en la que de alguna manera Presno es lo mismo que Corleone, ¡y ahí voy de baboso! Aproveché para ver cómo me alcanzó la vida y entender que puedo estar haciendo cosas todavía sin ser inútil total. Por cierto, la revista Réplica Joven va a tenerme ahí hasta que se aburran de mis escritos, no olviden buscarla. Hay proyectos para dentro de un año estar haciendo en grande cosas entre Barcelona, Río de Janeiro y Houston que, ojalá que por lo menos uno de ellos se me cumpla.Nada mal estuvo no saber de nadie, sólo jugar al auto-indulgente. Pero ya se estaba volviendo un poco monótono y decidimos que era muy probable que no nos juntáramos otro verano los amigos por si el trabajo y alguna otra cosa que no nos permita seguir juntos de flojos. Ya hay algunos amigos graduados, otros casados y algunos en el “a ver si…” de la Uni. Nos decidimos, juntamos unos morlacos, el bólido del Mariguano, tres botellas de alcohol, unos sangüicitos, y que nos vamos adar la vuelta por algunos pueblos para comer cosas exóticas mexicanas (no hablo de mujeres, ¡bola de nacos!), una buena nadadita en los rápidos, una fantasmagórica antreada con la raza del puerto y alguno que otro chance de no acordarse ni como uno se llama, ni para donde se iba a ir al siguiente día. ¡Ah!, y me volví a enamorar, para no dejar a un lado los menesteres sentimentales y como siempre, en mi serie de ficción, hay siempre “peros” para que no sea plena mi situación. Es otra que se me va lejos, pero digo, después de la tercera ya aprendí que esas cosas no son rentables.
El Viaje Extremo de los Cuatro Caballeros del Apocalipsis
Ha sido increíble ver cómo resultó tan variado mi verano, considerando que casi no hubo mucho que hacer. Viví un rato en catarsis física arreglando mi vida (mi panza), pero no hubo mucho éxito y ya que lo iba a lograr, salió que nos íbamos de viaje. Traté de conocer un poco más de mi México con tres buenos aliados: el Chinos, el Mariguano, y Truku-tru. Para nuestra suerte, en pleno camino, Truku-tru, iba jugando y decía “No mamen, no tendría madre que si moviera así el brazo, se saliera el mapa por la ventana y valdríamos madre”. Pues, ¿Qué creen? ¡Sí lo voló Truku-tru! Era el mapa para llegar a nuestro primer destino y ya teníamos el primero de tantos “high-lights” de este cuarteto. Fuimos devorados por moscos, hicimos el viaje extremo a los rápidos, a la playa, a las montañas y a los pueblos de paracaidistas. Ocasionamos fraude fiscal a un hotel que nos quería cobrar y nosotros no queríamos pagar, ¡hasta la llave del cuarto nos quedamos! Bebimos en zonas donde era prohibido introducir alcohol. Compramos cubas de $20 a $70; comimos chango, entramos a un gay-bar sin saber que era tal cual, hasta que una de las dueñas (que resulto ser la auxiliar de la Secretaría de Turismo en Catemaco) se andaba restregando con una coqueta morena de caderas llamativas y ojos pizpiretos que buscaba que alguno de nosotros le compráramos una copita.Ligamos extremo en el clímax de nuestra etílica conciencia en el pueblo de Rinconada con desinteresadas bastardas, hijas de camioneros perdidos, con coquetísimas dentaduras incompletas o cubiertas de metal y panzas más prominentes que el relleno de sus tops de playa. Tuvimos Extreme-Pedas mientras limábamos asperezas fraternales, conyugales, y hasta estomacales, ¡ah! y conocí un chango que se llama como yo. Tan extremo estuvo el viaje que aplicamos ser “súper-extreme” hasta con nuestras funciones naturales. Todos los días estábamos corriendo al baño por cada cosa que comíamos o tomábamos. Gran parte de nuestro presupuesto se destinaba a la Sociedad Melox-Pepto de Pueblayorrrr… ¡Extreme-Panza!Mientras tanto, celebré como si me fuera a morir en poco tiempo, me reencontré con mi familia de manera poco ortodoxa en el delirio de la situación tan apretada que los cuatro aventureros llevábamos y era justo y necesario pedir una manita de gato para emprender el regreso. Nos hospedaron y nos consintieron en el Puerto. Más que agradecidos no podemos estar, fue muy a gusto.Nos la pasamos chévere jugando a que “¡esa noche somos invencibles, no hay nada que nos pueda detener!”Fue el viaje ideal para el cuarteto de babosos apocalípticos. En fin, volví a mi pueblo quemado, mosqueado, crudo, jodido, más panzón y feo que de costumbre. Ya extrañaba no tener que ir al baño sudando frío y prendiendo cigarros por si los olores de los otros tres que andaban igual que su servidor.
La Última y Nos Vamos
Parece que es el último verano que tengo como “Hijo de Papi” de los UDLA Resorts y comienzo con todo lo que se pueda en la última fase de mi carrera como comunicólogo regenerado a mercadólogo.Hay que planear la tesis, retomar el ritmo de vida de un buen deportista y dejar a un lado el frasco, conseguir lo más que se pueda de opciones para tener un poco de certeza profesionista para antes de que termine mayo del 2007. Francamente no estoy muy ansioso por comenzar mañana de nuevo todo, de hecho, me da flojera. ¡La fiaca es lo de hoy, señores! Pero reconozco que no puede ser así para siempre, quiero congelar el tiempo, un ratito aunque sea. ¡¡Ándenle, un ratito nomás!! De paso me disculpo con todos ustedes por no haber escrito tan seguido, pero me tenían ocupado y la inspiración sale generalmente cuando hay algo medio amargón sucediéndome. Como pueden notar, no ando tan mal, pero verán los avances de este Jekyll-Hyde. Por ahora los dejo, comuníquense por favor. Hay que sacarme adelante y estar preparado para este último jalón. La escritura va a seguir y van a notar detalles nuevos, porque planeo tener un duelo más porque me va a faltar un ratote mi querida cómplice y conquistar un decente resto de mi vida.
Aburrrr!!!

Ah, que morbo con la Fayuca!!! Ahi les va la neta...

Señores: Solamente es para escribirles, y darle un punto final a este bodrio informativo que tiene a medio Puebla paranoiqueado, abrumado y un poco impaciente.Les mando el link con una lista que les va a dar tanto gusto como ganas de darse un buen tope en la frente por andar de morbosos. Dicho link tiene la lista de nombres de los damnificados durante el accidente en un antro en la ciudad de Buenos Aires hace casi ya dos años. El antro se llamaba Cro-Mañon. Como dato extra, en aquel sitio se llevó a cabo el concierto de una popular banda argentina llamada Callejeros. Mientras la banda tocaba, hubo un problema con unos juegos pirotécnicos que provocó la muerte de varias personas y a algunas afectandolas de manera inmencionable. Pero por ahí no va la razón por la que les mando este comunicado. ¿Cuál es la intención de darles la dirección de tal página de Internet? Pues muy sencillo, para todos aquellos que se tragaron y discutieron, profundizaron, juraron ser vecinos del primo del amigo del novio de la amante del abuelo del pobre chamaco que le toco "horrorosa" experiencia de ser violado, rebanado, achicharrado, desconchinflado y de más por unos rufiansetes de la Fayuca, mejor conocida como el mercado "Jorge Murad Macluff", es puuuuuuura babosada. Al final del mail del pobre chamaco donde asegura haber sido victima, junto con sus amigos en "La Fayu", aparece una lista de nombres de personas que se "aunaron a la causa" a favor del sodomizado escuincle. Francamente, resulta no sólo ser un texto deplorable; con una ortografía hecha a la medida de un tarado con coeficiente intelectual de dos cifras. Y claro está, su redacción recuerda a los librazos de CuauhtémocSánchez y le está provocando a la gente reaccionar de sobremanera como ignorantes fanes de "La Oreja" y "Ventaneando".Ojo, esto no significa que este mail apoye el comercio pirata y el manejo tan poco efectivo de los organismos judiciales en el país. Es triste tener que verse en la situación de tener que recurrir a ambas agrupaciones y recibir sinsabores si bien se sabe que: comprar en la fayu es igual de caro que en un establecimiento donde se pueden dar, a diferencia de ese mercado, crédito, cambios o devoluciones sin peros, y lo mejor; son productos originales. En cuanto a los mequetrefes que quieren hacerla de "chota", ni se diga, es un tema de nunca acabar. Pero señores, les invito a que sean un poco más despiertos y dejen de andar de morbosos repartiendo esta porquería de texto. Es triste pensar que se ha vuelto moda mandar tantos mails como el de los victimados mocosos. Y es peor que tengan que paranoiquear a la gente sin ser oficialmente informados. Los medios ya lo confirmaron, no es cierto.Por favor, déjense de pendejadas. Pónganse a chambear, a leer cosas con valor intelectual, a cultivarse, a ser más objetivos. Procuren ampliar su percepción y sentido común.La dirección del link es esta: argentina.indymedia.org/news/2005/01/251873.phpEspero que esto les calme tanto morbo, generen una conciencia objetiva y colectiva y dejen de atascar el mail de la gente que tiene que estar mentando madres, como su servidor, porque quita espacio para tener archivos de mayor importancia.

Un abrazoChato JMPdeS

sidarta8@gmail.com

Pd. Si no me creen, sólo copien el nombre de cualquiera de los nombres de la lista al final delmail de "La Fayu" y encontrarán que cualquiera de los de la lista aparecen como damnificados delantro Cro-Mañon

Carta para Vos

Te he vuelto a ver, estabas cruzando directamente hacia mí. Y flotabas en una escena en cámara lenta. Mis mecanismos de ilusión se alteraron con un pulso imparable. Eras tú quien pasaba con esa expresión malentendida entre lo cándido y lo demoníaco. Sentí en un momento que era Perseo y me convertiría en piedra… Sentí que era cómplice de tu ficción. Llevo un tiempo encerrado en este paradero con una ventana hacia el exterior. El mundo se mueve y poco a poco se erosiona mientras las cascadas del tiempo le hacen honor al destino. La desesperación se está convirtiendo en ese cómplice que me incita a suplicar, como en cualquier otra carta amorosa, me rescates de este Júpiter personal. ¡Regrésame a mi mundo perfecto! Pido con alaridos desganados, encerrados en un cuatro por cuatro mental. Una dramática mano, temblorosa, se levanta hacia la ventana. ¿Y si resultamos obstaculizados por el exterior? ¿Qué pasa si no merezco un socorro suave que me estreche y me dé un jalón de aquí? Este aislamiento me apetece expirar. Finalmente puedo resignarme a quedar aquí, pero, ¿y si te falto? ¿Qué no te has imaginado que te quiero? Me niego a ser devorado por la cuestión de un“resto de nuestras vidas”. Preferiría no hacer nada y no dejar que me pase algo. Por si te llegara a fallar y terminara con mi sustancia. Rescátame con un beso; que a veces, me recuerdo a una luz tintineante en el fondo del cuarto, donde nadie oye, donde nadie recuerda. Te extraño y aún no te conozco. Nunca nos hemos tenido. Nunca hemos sido sincrónicos para darnos un respiro que, al exhalar, se convierta en un nuevo aliento que se adentre y te enseñe cómo es todo por dentro. He procurado ser tan obvio como puedo. En el trayecto veo esa mueca que me anima a dar otro paso hacia delante. Sólo toma un pequeño lapso para visualizar ese próximo “final feliz” en un cuando que no puede contarse en estas líneas. Me aventuro a decir –hola- y me viene uno de vuelta. Hay éxtasis retumbando en mis paredes. Nace un súper héroe jamás inventado. El pulso, el humo y la consecuencia son tabúes. Mi sangre llega al tope de ansiedad. La garganta se amarra y en otro lapso hay un ir y venir intenso. Dos formas en exaltación se pasean entre sí. Fuertes suspiros coincididos se abrazan y se pasea entre los dedos el sudor que un esfuerzo por arrancar un cariño que la piel suplica. Es imposible de parar, es agudo, te quema por dentro. Fechas, razones y pretextos brotan de mis poros al cantar dos palabras. Es ahí donde quiero estar. Donde merezco estar. Me he rescatado en una quimera de sabores exquisitos. Me quedan pocos sentidos por satisfacer. La esencia se vuelve sólida, me endurece el cuerpo. Lentamente van pasando esos años, esos afectos, esas señales que siempre quería oír de ti y devolviera con tanta tibieza sin pretexto. Pero sigues flotando, yo soy una nube de humo, y me atraviesas…

Mártir con Freno de Mano

¿Nunca han estado tanto tiempo haciendo tantas cosas y rogando que el día tuviese por lo menos28hrs., los días en la semana fueran 9 y que el sueño no fuera un dogma? Pero, es peor cuando tienes ese horario tan apretado, te jalan de todos lados y a veces no te puedes ni dividir, tu velocidad es de 250Km/hr, tus pistones están al tope, el sonido en tu motor mental es fortísimo, te vas calentando, la inercia es totalmente afanosa y ¡pum!, truenas. Tus válvulas se quedan en punto muerto, tu velocidad es la misma pero no llevas nada, se siente ligero, se siente desobligado, se termina nada más: ya no hay nada por hacer.He abdicado de muchas de mis obligaciones para empezar con un rotundo “borrón y cuenta nueva” en la curiosa, catastrófica, floja y revuelta vida de este charro negro. La Gober Preciosa dejó su cargo involuntariamente como funcionaria a base de que el parlamento no sentía que el desempeño, el interés, facultades mentales y los objetivos estuvieran sintonizados con el Honorable Congreso de Nuestra Unión. Así que fue hace tiempo ya que ha sido desplazada. O sea que fue renunciada por orate.Las obligaciones como consultor e investigador social en el changarrito que levanté fueron revocadas a un nuevo proyecto, en el cual no participo debido a que mi tiempo ha sido enfocado a la terrorífica campaña de tesis. ¡No se la pierdan, que va a estar aburridísima! Gracias a Dios, todavía no comienzo a hacerla.Los proyectos están a la vuelta de la esquina, sólo es cuestión de paciencia. Pero, recuérdome que no soy tan paciente como puedo aparentar. Tengo esa agudeza de ser tan gentil con el tiempo como Mike Tyson con sus mujeres. Finalmente mi inercia se convirtió en una fabulosa rutina que, si no fuera por el mundialito bimbo que (aprovecho para decir que qué pinche estuvo su inauguración, no cabe duda de que los nazis esos son una hueva) me ha tenido entretenido, ya hubiera “picádome” los ojos, y claro está, las visitas al gimnasius para bajar la panza están comenzando a pagar sus frutos. No sé cómo, pero si creo que ya cobra. Mi huraña vida se ha vuelto muy interesante. Concluí que el mundo sigue girando y la gente sigue haciendo sus proyectos, sus metas. Unos las alcanzan, otros las dejan a la mitad, veo relaciones nacer; otras, renacer; otras, morir en pleno quirófano; otras, en plena cama; otras, ni comienzan.En realidad me da mucha envidia porque es muy fácil reponerse y volver a empezar. Los triunfos y las derrotas pasadas son sólo cuentos para la sobremesa o para confesar en un procesador de palabras mientras un espectador no tiene nada que hacer y le dedica unos minutos para entender qué ha pasado. Me duele mucho pensar que siempre he tenido esa fabulosa habilidad para apegarme al pasado para analizar qué salió mal, qué puede hacerse mejor en un futuro, qué fue lo que no me gusto, y colgarme un escapulario y declararme mártir. (Esa última confesión presumo heredarla de las mujeres de mi casa, ya saben cómo son las madres judías).Por otro lado, es una pérdida de tiempo y me he dado cuenta de que entonces, siempre he perdido el tiempo. ¿Pero por cuánto tiempo dejaré de ver hacia esta parte del tiempo cuando podría ver a su antónimo?Puede ser que el apego se dé porque siempre habrá “memorabilia” regada alrededor que haga pensar sobre las raíces o sobre las acciones, resultan ser una cicatriz para la piel de una crónica. El cuero se me enchina si recuerdo hasta lo que pasó hace horas y no entiendo por qué el pasado siempre me atormenta y me dan ganas de olvidar de manera más sana. Siempre mis duelos han sido tan suaves como ver a un faquir entre vidrios. Este lapso ha sido bueno para detenerse y reflexionar. Sin embargo, ha sido un freno de emergencia que me desacomodó todo por dentro, por fuera, a uno lado, al otro… Frenar de manera tan abrupta y voltear hacia atrás para entender por dónde se ha recorrido para no cometer los mismos errores puede ser un buen paso para retomar una nueva vereda y evitar que los errores salgan, porque resulta más barato impedirlos que arreglarlos. Al final se vuelven más caros.Me di color (por lo menos) de qué es lo que no quiero cuando se trata de un mandato sentimental, qué tipo de paciencia y gente me viene bien, qué metas puedo tener y hasta dónde puedo ofrecer de mis ventrículos y aurículas para un merecido final feliz. Uno de esos que tenga movimientos felinos, que quiera sentirse tan deseable y que espere siempre que sople una mini brisa y le levante el pelo, que le provoque esa pequeña cosquilla que le anuncia un beso en la parte de atrás, entre el cuello y la oreja. Mi tristeza por estar tan inútil no puede ser mayor. El ánimo que pudiese tener es tan grande como tener agua entre las manos. Por ahora el tiempo ha sido igualmente justo para todos, cada quién lo ha utilizado a su gusto y tiene que ser así. Gracias al Dios del Fut (¡callate, hereje!) el Tri nos sorprendió con un debut de tres goles bien puestos y esperemos no se confíe y la riegue –como es costumbre-. El clima en Pueblayork de los Ángeles está portándose todavía decente. ¡Hay qué hacer todavía en este pueblo! Por mi parte, hay que arrancar de nuevo, mis motores se están reponiendo y la gustosa gana de ver hacia delante sigue siendo un proyecto. Pero, ahora prometo cumplirlo. Me consuela ver que ya ha pasado un año de revolución interna, ha tenido resultados formidables y se pueden reflejar porque esto, querido lector, es una crónica más que refleja las preguntas de todos los tiempos: “¿quién soy?”, “¿qué chingaos hago aquí?”, “¿Adónde va a acabar todo lo que hago?” Y claro está: “a ver a qué hora se calla este pendejo con sus crónicas”.Luego les cuento algo consistente…¡¡Aburrr!!