¿Nunca han estado tanto tiempo haciendo tantas cosas y rogando que el día tuviese por lo menos28hrs., los días en la semana fueran 9 y que el sueño no fuera un dogma? Pero, es peor cuando tienes ese horario tan apretado, te jalan de todos lados y a veces no te puedes ni dividir, tu velocidad es de 250Km/hr, tus pistones están al tope, el sonido en tu motor mental es fortísimo, te vas calentando, la inercia es totalmente afanosa y ¡pum!, truenas. Tus válvulas se quedan en punto muerto, tu velocidad es la misma pero no llevas nada, se siente ligero, se siente desobligado, se termina nada más: ya no hay nada por hacer.He abdicado de muchas de mis obligaciones para empezar con un rotundo “borrón y cuenta nueva” en la curiosa, catastrófica, floja y revuelta vida de este charro negro. La Gober Preciosa dejó su cargo involuntariamente como funcionaria a base de que el parlamento no sentía que el desempeño, el interés, facultades mentales y los objetivos estuvieran sintonizados con el Honorable Congreso de Nuestra Unión. Así que fue hace tiempo ya que ha sido desplazada. O sea que fue renunciada por orate.Las obligaciones como consultor e investigador social en el changarrito que levanté fueron revocadas a un nuevo proyecto, en el cual no participo debido a que mi tiempo ha sido enfocado a la terrorífica campaña de tesis. ¡No se la pierdan, que va a estar aburridísima! Gracias a Dios, todavía no comienzo a hacerla.Los proyectos están a la vuelta de la esquina, sólo es cuestión de paciencia. Pero, recuérdome que no soy tan paciente como puedo aparentar. Tengo esa agudeza de ser tan gentil con el tiempo como Mike Tyson con sus mujeres. Finalmente mi inercia se convirtió en una fabulosa rutina que, si no fuera por el mundialito bimbo que (aprovecho para decir que qué pinche estuvo su inauguración, no cabe duda de que los nazis esos son una hueva) me ha tenido entretenido, ya hubiera “picádome” los ojos, y claro está, las visitas al gimnasius para bajar la panza están comenzando a pagar sus frutos. No sé cómo, pero si creo que ya cobra. Mi huraña vida se ha vuelto muy interesante. Concluí que el mundo sigue girando y la gente sigue haciendo sus proyectos, sus metas. Unos las alcanzan, otros las dejan a la mitad, veo relaciones nacer; otras, renacer; otras, morir en pleno quirófano; otras, en plena cama; otras, ni comienzan.En realidad me da mucha envidia porque es muy fácil reponerse y volver a empezar. Los triunfos y las derrotas pasadas son sólo cuentos para la sobremesa o para confesar en un procesador de palabras mientras un espectador no tiene nada que hacer y le dedica unos minutos para entender qué ha pasado. Me duele mucho pensar que siempre he tenido esa fabulosa habilidad para apegarme al pasado para analizar qué salió mal, qué puede hacerse mejor en un futuro, qué fue lo que no me gusto, y colgarme un escapulario y declararme mártir. (Esa última confesión presumo heredarla de las mujeres de mi casa, ya saben cómo son las madres judías).Por otro lado, es una pérdida de tiempo y me he dado cuenta de que entonces, siempre he perdido el tiempo. ¿Pero por cuánto tiempo dejaré de ver hacia esta parte del tiempo cuando podría ver a su antónimo?Puede ser que el apego se dé porque siempre habrá “memorabilia” regada alrededor que haga pensar sobre las raíces o sobre las acciones, resultan ser una cicatriz para la piel de una crónica. El cuero se me enchina si recuerdo hasta lo que pasó hace horas y no entiendo por qué el pasado siempre me atormenta y me dan ganas de olvidar de manera más sana. Siempre mis duelos han sido tan suaves como ver a un faquir entre vidrios. Este lapso ha sido bueno para detenerse y reflexionar. Sin embargo, ha sido un freno de emergencia que me desacomodó todo por dentro, por fuera, a uno lado, al otro… Frenar de manera tan abrupta y voltear hacia atrás para entender por dónde se ha recorrido para no cometer los mismos errores puede ser un buen paso para retomar una nueva vereda y evitar que los errores salgan, porque resulta más barato impedirlos que arreglarlos. Al final se vuelven más caros.Me di color (por lo menos) de qué es lo que no quiero cuando se trata de un mandato sentimental, qué tipo de paciencia y gente me viene bien, qué metas puedo tener y hasta dónde puedo ofrecer de mis ventrículos y aurículas para un merecido final feliz. Uno de esos que tenga movimientos felinos, que quiera sentirse tan deseable y que espere siempre que sople una mini brisa y le levante el pelo, que le provoque esa pequeña cosquilla que le anuncia un beso en la parte de atrás, entre el cuello y la oreja. Mi tristeza por estar tan inútil no puede ser mayor. El ánimo que pudiese tener es tan grande como tener agua entre las manos. Por ahora el tiempo ha sido igualmente justo para todos, cada quién lo ha utilizado a su gusto y tiene que ser así. Gracias al Dios del Fut (¡callate, hereje!) el Tri nos sorprendió con un debut de tres goles bien puestos y esperemos no se confíe y la riegue –como es costumbre-. El clima en Pueblayork de los Ángeles está portándose todavía decente. ¡Hay qué hacer todavía en este pueblo! Por mi parte, hay que arrancar de nuevo, mis motores se están reponiendo y la gustosa gana de ver hacia delante sigue siendo un proyecto. Pero, ahora prometo cumplirlo. Me consuela ver que ya ha pasado un año de revolución interna, ha tenido resultados formidables y se pueden reflejar porque esto, querido lector, es una crónica más que refleja las preguntas de todos los tiempos: “¿quién soy?”, “¿qué chingaos hago aquí?”, “¿Adónde va a acabar todo lo que hago?” Y claro está: “a ver a qué hora se calla este pendejo con sus crónicas”.Luego les cuento algo consistente…¡¡Aburrr!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario