Verano de 1992, Colonia Estrellas del Sur, Puebla, Puebla, México, América, Tierra, Via Láctea,Universo...Tenía casi once años cuando llegué a la casa de mi nuevo vecino Oliver, su hermano mayor estabaentradísimo en la onda de tocar. Tenía batería, bajo, guitarra y hasta un charango que por si lasondas hippies de los papás. Ahí me hice cómplice sin concesiones de los tambores, el platillo,pedales, atriles y baquetas. Pasé por varias bandas, algunas reencontradas, otras armadas con otras bandas, cambié de rol yhasta vocal me tocó ser. Fue una muy buena época pero al final me dediqué a mi carrera académicaque, consecuentemente me alejó bastante de lo que alguna vez llamé vocación. A raíz de que conocí a la Güera Superior, me regresé a esas raíces después de rolar como ficheraentre hoyos funkies jazzeros, electrónicos, en su defecto skatos y de reggae. Por mi lado llevabasiempre el disco guardado de Fobia para no olvidar mi melomanía. La Güera Superior me llevó de viaje por unas cuantas veladas más a la onda rockera gracias a suaniversario y me encontré con un lugar retacado de flashbacks de aquella "inocente" ydivertidísima época por la que pasé y muchos amigos y novias que sufrieron conmigo en "ElFugazzi", "El Salvaje Oeste", "El Kiffi's", "El Jacuzz"... tantos y tantos jajajajaja...Volví a ver a los chavillos que se ponen tizos antes de ir al toquín, los expertos en música quebuscan debatir, las groupies que no saben a qué le tiran pero siempre han tenido esa fijación conel "rockstar", la madrina band-aider-querida de los nuevos rockers como la adorada Güera Superiory los veteranos (como tu servidor) que cuentan todo lo que veían en la época en que se brillaba.Ahí estaba yo, en el epicentro del próximamente famoso Decibel que ampliamente recomiendo para losnostálgicos del modus vivendi del "erre o ce ka". Vi bandas talentosas, bandas de uniformados que se ciclaron, bandas que nerviosos se ganaron a losespectadores, vi todo lo que uno llega a encontrarse en una película como "Almost Famous" deCameron Crowe. Y es atractivo funcionar como ojo externo durante la evolución el escenario rockeropoblano, las tendencias que muchos chavos que empiezan y tienen marcadísimas las influencias debandas que estaban de moda en la época cuando empecé con varios compas a tocar. Es un exquisitocirco.Esta temporada ha sido enriquecedora en cuanto a los menesteres de la música. Como algunos saben,me metí a producir y operar en la estación de la UDLA Resorts con su baratísimo estacionamiento.Todo el día estoy oyendo música, convivo con diferentes géneros que, bien a bien, te da chance decambiar de aires para no saturarte. Siempre y cuando no se tenga que oír al mentado reggaetón, nohay problema. Todos los días trato con varios géneros, algunos más taladrantes que otros, perosiempre terminan dejándome pensar qué tanto se puede clavar uno en las cosas que uno disfruta osimplemente admira. En ciertas ocasiones me toca ver cómo todavía hay chavos que piensan que Moderatto, Nicho Hinojosay hasta Yahír son célebres compositores. Ufff... O que sólo existe un género para escuchar y quelos demás son “cosas del diablo”. Creo que el oído se me está haciendo viejo y me ha dado porsimplemente tolerar y no creérmela como los demás, me cansé de ser el Josefo Ortiz de Domínguezcorrigiendo y tratando de regresar a todos a escuchar lo que a mí me gusta. No siempre haysolución para situaciones así, pero a veces resulta lo contrario y siempre es un deleite ver queun chavito ponga un buen disco o empiece a juntarse con algunos amigos y conecten sus guitarras.
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