Al Borde de los 26

En el puff sentado, oyendo la versión piratera de Fobia en vivo y con mis indiscutibles vicios a mi lado. Hay mucho que pensar.
Los últimos meses han sido interesantes en el sentido de “qué demonios pasará conmigo”. Actualmente, sentado en medio de la sala, el humo molestándome la vista y el vaso aún frío, me molesto al pensar qué demonios pasa con mi alrededor. Confiésome de estar un poco miedoso del futuro. “Los genios no deben morir” dice Nacho. Pero, ¿qué tan desprendido estoy de la realidad para considerarme uno?
Xochilita siempre dijo que conforme vas creciendo pierdes esa individualidad, ese sentido de ser único, apantallante, recordado para volverte uno entre la multitud. Anoche, viendo la tele mientras unos “güeros cara de ubre” donaban diez dólares a una comunidad en la India, le resolvieron la vida a dos docenas de chamacos para que tuvieran una escuela “decente”. Yo peleo por más de mil quinientos dólares para comprar mis caprichos. Diario peleo el futuro con mi pareja puesto que el presente es igual que comer cucarachas del baño de la central de autobuses. ¿Dónde estamos bien parados y dónde no?
Han sido varios años de recorrer para estar listo para lo inevitable: ser adulto. Ahora veo a mis primos en lo que llama Cuauhtémoc Sánchez, “La juventud en éxtasis”. Una se va al Cono Sur como yo alguna vez, el otro madrea a señores y la otra posa para el Internet sin prejuicio, ni precaución alguna. ¿Estaré harto de ser así o lo extraño?
Hace dos mese ya llevo bajando de peso. No sé si las lonjas, como las tenía, han bajado a las rodillas pero los ánimos sí. Diario es una lucha entre lo propositivo y lo conservador. De mí hacia mis superiores, de mi hacia el yo, del yo hacia mi querida. Estoy pasmado en entender qué es lo que falla en mi entendimiento por seguir animado, proponiendo, sin miedo a lo que sigue.
Hoy mi querida está pensando en brincar hacia la Capital de mi México. Yo me he resistido constantemente por no llegar a lo que alguna vez me dijo mi madre: ser un más. ¿Podré sobresalir entre tanta multitud? Si todos comen, lloran, defecan, deshacen como yo. ¿Qué puedo ofrecer? Tal vez estoy demasiado paranoico, cosa típica de mi persona.
Si dejara todo atrás y no volteara a ver,¿ reconocería a los que me reconocían? ¿Cuántos que estoy tratando de ayudar estoy dejando de ayudar con verme egoísta y abandonarlos?
Estoy buscando un apapacho para este momento. El trago se me hace eterno y el efecto está llegando. Las letras están colmándose de faltas de ortografía y la música pienso que será molesta para quien duerme. Pero no dejo de pensar y seguir tecleando como si fueran las últimas letras de este lugar al que llamo mi santuario del desahogo.
Ya no comprendo a la generación arriba de mi. Tengo ráfagas de calentura, de odio, de angustia, de esperanza y de muchas cosas que solamente el estómago me dice que se pasará. Enfrentar a humanos que nunca he visto superiores los comienzo a percibir inalcanzables y los que antes lo eran me resultan indiferentes. Es difícil entender que los veintiséis años que llevo parado en esta tierra han provocado cambios en el resto de la gente. Ahí me veo saturado de cosas, pero creo que faltan más y no sé si quiero seguir llenándome de ellas. A veces la vida sencilla en el monte como Sallinger me suena atractiva, pero no sé si se pierda el mundo de algo. Al final, creo que mi vida tomará un curso como la de los demás. Hmmm. Estoy delirando…

No hay comentarios.: