Tres Meses en Pueblayorrr...

Tres meses pasaron desde que se me había ocurrido acercarme de nuevo a mi autoterapia reflexiva de las chatísimas crónicas que tanto insisto en hacer para ventilar, llenar tu mail, querido lector, y quitarme un poco de peso del lomo. Fue un excelente verano pero no hay suficiente espacio para contar todo con detalle. Simplemente fue justo y necesario un verano como éste.
El análisis
Después de unos kilitos más, pero una habilidad para ir al gym y reponerme de lo que sudé gracias a los malhechos éxitos del Tricolor en la tierra de los nazis, el ocio por andar buscando no estar encerrado y aburrido; me di el lujo de volver a las andadas. Vaya que me fleté buenas idas, venidas, aventuras y de más en compañía de la reencontrada banda de los Chemos. Casualmente se encontraba más de la mitad desempleada para el verano y con un sueldazo por debajo del salario mínimo para seguir celebrando durante esta temporada. ¿Cómo nos las ingeniamos?, quién sabe, pero seguimos jugando a que éramos adultos durante 12 semanas completas. Ah, y cuando de plano el presupuesto era para llorar, jugábamos Turista (Monopoly). Me renté como borracho para fiestas, pedidas, primeras comuniones, miles de exámenes profesionales; me volví un empedernido lector de TV y Novelas. Retomé buenos hábitos después de la quemadota que me di en primavera trabajando y estudiando. Ya como decente, duermo mis horas (ha veces de más). Me volví hijo predilecto y embajador de mi familia en lo que duró el verano. Retomé la filosofía del padrino y decidí vivir una chaqueta mental en la que de alguna manera Presno es lo mismo que Corleone, ¡y ahí voy de baboso! Aproveché para ver cómo me alcanzó la vida y entender que puedo estar haciendo cosas todavía sin ser inútil total. Por cierto, la revista Réplica Joven va a tenerme ahí hasta que se aburran de mis escritos, no olviden buscarla. Hay proyectos para dentro de un año estar haciendo en grande cosas entre Barcelona, Río de Janeiro y Houston que, ojalá que por lo menos uno de ellos se me cumpla.Nada mal estuvo no saber de nadie, sólo jugar al auto-indulgente. Pero ya se estaba volviendo un poco monótono y decidimos que era muy probable que no nos juntáramos otro verano los amigos por si el trabajo y alguna otra cosa que no nos permita seguir juntos de flojos. Ya hay algunos amigos graduados, otros casados y algunos en el “a ver si…” de la Uni. Nos decidimos, juntamos unos morlacos, el bólido del Mariguano, tres botellas de alcohol, unos sangüicitos, y que nos vamos adar la vuelta por algunos pueblos para comer cosas exóticas mexicanas (no hablo de mujeres, ¡bola de nacos!), una buena nadadita en los rápidos, una fantasmagórica antreada con la raza del puerto y alguno que otro chance de no acordarse ni como uno se llama, ni para donde se iba a ir al siguiente día. ¡Ah!, y me volví a enamorar, para no dejar a un lado los menesteres sentimentales y como siempre, en mi serie de ficción, hay siempre “peros” para que no sea plena mi situación. Es otra que se me va lejos, pero digo, después de la tercera ya aprendí que esas cosas no son rentables.
El Viaje Extremo de los Cuatro Caballeros del Apocalipsis
Ha sido increíble ver cómo resultó tan variado mi verano, considerando que casi no hubo mucho que hacer. Viví un rato en catarsis física arreglando mi vida (mi panza), pero no hubo mucho éxito y ya que lo iba a lograr, salió que nos íbamos de viaje. Traté de conocer un poco más de mi México con tres buenos aliados: el Chinos, el Mariguano, y Truku-tru. Para nuestra suerte, en pleno camino, Truku-tru, iba jugando y decía “No mamen, no tendría madre que si moviera así el brazo, se saliera el mapa por la ventana y valdríamos madre”. Pues, ¿Qué creen? ¡Sí lo voló Truku-tru! Era el mapa para llegar a nuestro primer destino y ya teníamos el primero de tantos “high-lights” de este cuarteto. Fuimos devorados por moscos, hicimos el viaje extremo a los rápidos, a la playa, a las montañas y a los pueblos de paracaidistas. Ocasionamos fraude fiscal a un hotel que nos quería cobrar y nosotros no queríamos pagar, ¡hasta la llave del cuarto nos quedamos! Bebimos en zonas donde era prohibido introducir alcohol. Compramos cubas de $20 a $70; comimos chango, entramos a un gay-bar sin saber que era tal cual, hasta que una de las dueñas (que resulto ser la auxiliar de la Secretaría de Turismo en Catemaco) se andaba restregando con una coqueta morena de caderas llamativas y ojos pizpiretos que buscaba que alguno de nosotros le compráramos una copita.Ligamos extremo en el clímax de nuestra etílica conciencia en el pueblo de Rinconada con desinteresadas bastardas, hijas de camioneros perdidos, con coquetísimas dentaduras incompletas o cubiertas de metal y panzas más prominentes que el relleno de sus tops de playa. Tuvimos Extreme-Pedas mientras limábamos asperezas fraternales, conyugales, y hasta estomacales, ¡ah! y conocí un chango que se llama como yo. Tan extremo estuvo el viaje que aplicamos ser “súper-extreme” hasta con nuestras funciones naturales. Todos los días estábamos corriendo al baño por cada cosa que comíamos o tomábamos. Gran parte de nuestro presupuesto se destinaba a la Sociedad Melox-Pepto de Pueblayorrrr… ¡Extreme-Panza!Mientras tanto, celebré como si me fuera a morir en poco tiempo, me reencontré con mi familia de manera poco ortodoxa en el delirio de la situación tan apretada que los cuatro aventureros llevábamos y era justo y necesario pedir una manita de gato para emprender el regreso. Nos hospedaron y nos consintieron en el Puerto. Más que agradecidos no podemos estar, fue muy a gusto.Nos la pasamos chévere jugando a que “¡esa noche somos invencibles, no hay nada que nos pueda detener!”Fue el viaje ideal para el cuarteto de babosos apocalípticos. En fin, volví a mi pueblo quemado, mosqueado, crudo, jodido, más panzón y feo que de costumbre. Ya extrañaba no tener que ir al baño sudando frío y prendiendo cigarros por si los olores de los otros tres que andaban igual que su servidor.
La Última y Nos Vamos
Parece que es el último verano que tengo como “Hijo de Papi” de los UDLA Resorts y comienzo con todo lo que se pueda en la última fase de mi carrera como comunicólogo regenerado a mercadólogo.Hay que planear la tesis, retomar el ritmo de vida de un buen deportista y dejar a un lado el frasco, conseguir lo más que se pueda de opciones para tener un poco de certeza profesionista para antes de que termine mayo del 2007. Francamente no estoy muy ansioso por comenzar mañana de nuevo todo, de hecho, me da flojera. ¡La fiaca es lo de hoy, señores! Pero reconozco que no puede ser así para siempre, quiero congelar el tiempo, un ratito aunque sea. ¡¡Ándenle, un ratito nomás!! De paso me disculpo con todos ustedes por no haber escrito tan seguido, pero me tenían ocupado y la inspiración sale generalmente cuando hay algo medio amargón sucediéndome. Como pueden notar, no ando tan mal, pero verán los avances de este Jekyll-Hyde. Por ahora los dejo, comuníquense por favor. Hay que sacarme adelante y estar preparado para este último jalón. La escritura va a seguir y van a notar detalles nuevos, porque planeo tener un duelo más porque me va a faltar un ratote mi querida cómplice y conquistar un decente resto de mi vida.
Aburrrr!!!

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