Siempre hay sueños por ser algo de grande: el doctor, el bombero, mamá o papá, no sé. Creo que nies cierto que los niños quieran ser eso, es lo que oyen de los grandes, siempre hay ganas de seralgo diferente. Me encantaba que mi cuate, el Poblanski, me decía que de grande él quería ser unloco de manicomio. Y pensar que uno puede ser eso de grande, como chamba, es el hit. Yo quería seringeniero de música porque vi una caricatura que tenía un personaje que hacía eso. ¿Qué chingaos significa eso? Ni idea, pero yo quería ser eso. Siempre he pensado que cuando comienzas a vivireres tan singular aunque, con el tiempo te vuelves más común, un número, una estadística. Yterminas volviéndote un doctor, un bombero, mama, papa… Creerte todo lo que te dicen en casa es una buena escuela para desarrollarse y generar un criterioque te lleve hasta donde tu capacidad te permita. A veces chocarás con muchas paredes condiferente grosor. Para tu gente serás siempre único, para lo demás, te vuelves el mínimo común múltiplo que te asigna una sociedad al decir “favor de no escupir en los pasillos”, “no se fía,pague con efectivo”, “traiga el cambio exacto” porque te pueden redondear a los excepcionalescasos de personajes que en casa son únicos, pero afuera resultan ser la desagradable mayoría. De chavito daba pena todo: pedir agua, baño, un simple favor. Y el hecho de que un adulto sedirigiera a mí era un reto imposible. Hoy en día las reminiscencias mozas me dan risa, pero las hevisto volver. Las noto en mí o mi amigo el Poblanski cuando se queja y hace sus berrinches porirse de borrachales. Siempre me río de él porque de verdad se porta como un morrito de cinco años.Y le divierte hacerlo también, lo cual hace más amena cada reunión. O la Güera Superior que cuandole dices un chiste malo y pone cara de “ay no ma…”, llegas calmado y te cuestiona por qué no hacescosas divertidas siempre. Pero a mí me está sucediendo con muchas cosas.La zorompa incredulidad, la pena, la simple vergüenza que me lleva al pueril apendejamiento cuandotengo enfrente algo que me interesa resulta fatal. El hecho de llevar tiempo aprendiendo muchas cosas, experimentar, entender y ser más astutoayudan, aunque por más suave que pueda serse en el momento de actuar, el puberto aparece con unarodilla raspada, los hombros encogidos, el moco medio salido, pantalones rotos, el peinado decoreano con su polaroid, playera de Mickey desfajada (creo que así sigo vistiéndome), y la cara deasombro. Últimamente, me he estado tropezando de manera impresionante cuando ese guardado alter egoresalta, pero trato de mantener ese riguroso escepticismo después de cualquier instante. “Back in the day” como dicen los mamertos del norte, era muy importante imponer esa imagen de “merasco aquí enfrente de ti y qué”, para sobrevivir en la selva adolescente. Nunca está de más tenerese comportamiento en el cual nadie sabe quién es quién, de dónde viene y qué va a hacer. Sevuelve divertido y atractivo para tantos, pero siempre conlleva a la gran sorpresa de ser motivode desilusión y un heroico mutis cuando pasa demasiado tiempo alrededor de protagonistas comoestos. Creo que, en mi caso Willy Wonka fue mi primer rol model, con sus originalidades, su ambiguo opolar comportamiento, y esa vestimenta tan ridícula. Era divertido, también estúpido pero mellevaron a ser el blanco perfecto de admiraciones, dudas y enigmas marchantescos de los vecinos,ya saben: la latente tendencia hacia autodestrucción vía farmacéutica o vagas interpretacionessobre cualquier tipo de preferencia. Creo que, gracias a eso aún es un desmadre saber qué regalarme. Y soy tan sencillo al final…procuren no regalarme tarántulas, les tengo fobia a las arañas.Dentro de lo excéntrico que soy, estoy rodeado en un cubo de 4x4 con un conteo final de sieterelojes. Todos ellos simbolizan algo para mi insólita vida: la estética, la prisa, lo práctico, lodemente y lo ridículo. A pesar de eso, siento que el tiempo me come y me hacen falta 525 mil 600minutos para elaborar mis estrategias existenciales. El mismo miedo que me come me pone bajo unapresión que me hace reaccionar como el mocoso imberbe que le daba pena pedir agua. Miinsoportable pendejez es ser tan único, que parece ser tan común. Lo misterios e inestable nofunciona a la larga (chavos, atentos con eso).He visto que estoy en un tiempo bastante favorable, no se cuál tiempo se me acaba, si el del amor,del trabajo, de la carrera, de la misma vida, y hoy la llevo leve. La vida me alcanzó hace tiempoy quiero ir al mismo paso, sin tomarme tan en serio la vida. Total, al fin y al cabo, no voy asalir vivo de ella. Me pregunto si mis ojos dirán que estoy feliz a pesar de lo cansado, vivo,vivido, desvivido, encuadernado, reportado, masticado, escupido y ridiculizado que estoy. Todos han pasado por estas, y es padre acordarse. Ahora me toca a mí, que estoy volviendo aempezar sin disfraz, más claro, más sincero. Me sigo forjando a fuego lento, con calma por primeravez. Hago las cosas a su tiempo y con el mayor interés y delicadeza. Paso a paso, sigiloso ypreparado. Escéptico del entorno pero con fe en corazón, cabeza y pies. Estoy viendo que estoygrande y a pesar de no ser ingeniero de música, voy bien. Me estoy dando chance de dejar ver cómoexplotar todo eso que me enseñaron en casa con la curiosidad de meterme en el trabajo, la escuela,amigos, familia, amor, todo… quiero que me conozcan sereno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario