Carta para Vos

Te he vuelto a ver, estabas cruzando directamente hacia mí. Y flotabas en una escena en cámara lenta. Mis mecanismos de ilusión se alteraron con un pulso imparable. Eras tú quien pasaba con esa expresión malentendida entre lo cándido y lo demoníaco. Sentí en un momento que era Perseo y me convertiría en piedra… Sentí que era cómplice de tu ficción. Llevo un tiempo encerrado en este paradero con una ventana hacia el exterior. El mundo se mueve y poco a poco se erosiona mientras las cascadas del tiempo le hacen honor al destino. La desesperación se está convirtiendo en ese cómplice que me incita a suplicar, como en cualquier otra carta amorosa, me rescates de este Júpiter personal. ¡Regrésame a mi mundo perfecto! Pido con alaridos desganados, encerrados en un cuatro por cuatro mental. Una dramática mano, temblorosa, se levanta hacia la ventana. ¿Y si resultamos obstaculizados por el exterior? ¿Qué pasa si no merezco un socorro suave que me estreche y me dé un jalón de aquí? Este aislamiento me apetece expirar. Finalmente puedo resignarme a quedar aquí, pero, ¿y si te falto? ¿Qué no te has imaginado que te quiero? Me niego a ser devorado por la cuestión de un“resto de nuestras vidas”. Preferiría no hacer nada y no dejar que me pase algo. Por si te llegara a fallar y terminara con mi sustancia. Rescátame con un beso; que a veces, me recuerdo a una luz tintineante en el fondo del cuarto, donde nadie oye, donde nadie recuerda. Te extraño y aún no te conozco. Nunca nos hemos tenido. Nunca hemos sido sincrónicos para darnos un respiro que, al exhalar, se convierta en un nuevo aliento que se adentre y te enseñe cómo es todo por dentro. He procurado ser tan obvio como puedo. En el trayecto veo esa mueca que me anima a dar otro paso hacia delante. Sólo toma un pequeño lapso para visualizar ese próximo “final feliz” en un cuando que no puede contarse en estas líneas. Me aventuro a decir –hola- y me viene uno de vuelta. Hay éxtasis retumbando en mis paredes. Nace un súper héroe jamás inventado. El pulso, el humo y la consecuencia son tabúes. Mi sangre llega al tope de ansiedad. La garganta se amarra y en otro lapso hay un ir y venir intenso. Dos formas en exaltación se pasean entre sí. Fuertes suspiros coincididos se abrazan y se pasea entre los dedos el sudor que un esfuerzo por arrancar un cariño que la piel suplica. Es imposible de parar, es agudo, te quema por dentro. Fechas, razones y pretextos brotan de mis poros al cantar dos palabras. Es ahí donde quiero estar. Donde merezco estar. Me he rescatado en una quimera de sabores exquisitos. Me quedan pocos sentidos por satisfacer. La esencia se vuelve sólida, me endurece el cuerpo. Lentamente van pasando esos años, esos afectos, esas señales que siempre quería oír de ti y devolviera con tanta tibieza sin pretexto. Pero sigues flotando, yo soy una nube de humo, y me atraviesas…

No hay comentarios.: