Rosa duerme de día. Despierta con el aullido de aquél animal que reacciona diurno. Ella roba del crepúsculo, la luz restante que unos cuantos aprecian cuando ésta los apantalla con colores tornasol del horizonte. Rosa usurpa los rayos residuales y los pega con lágrimas a su cabello largo y su piel de cera. Complaciente, para ella, la noche, para nosotros, en otro sentido. Ronda por las azoteas dejando un aroma que cautiva. De salto en salto, nos asalta en sueños; mas sus pies, son ligeros y jamás oiremos aproximarse. Una de aquellas noches, tropezó y cayó por el ducto de un techo hasta toparse con el suelo de su hogar.
Él seguía peleando con el calor para concebir el descanso que su cuerpo pide por el arduo trabajo que a diario, implica su condición. .
Rosa se aproxima a su recamara. No se oyen pasos.
Una suerte doble se apodera de él cuando ella llegó; pues el aroma de Rosa, lo apacigua con un viento tibio que provoca su cabello y la visita es rara en ella porque pocos son afortunados en tenerla.
Tímida, pero a la vez, sensata y deseosa, admira una silueta medio cubierta de tela blanca delgada. Se muerde los labios. No es momento para volver a huir para Rosa. Su rostro inocente, mas no ingenuo, admira detenidamente mientras se aproxima al lecho. Él no se despierta. La sangre de Rosa emerge al rojo vivo de su inexplicable furia pasando por caudales inesperados rompiendo la barrera del sonido. Ella sigilosa, se mete entre las sábanas. Ataca cuando el permanece en un sueño remoto.
De uñas, a garras. De dientes, a colmillos: Rosa no se detiene consiguiendo cumplir su deseo. Él puede seguir soñando, pero reacciona a los estímulos involuntariamente sin para. Risas, gemidos, palmadas, y caricias. Rosa se apodera de su cuerpo nada más una y otra vez. Cuando de pronto, antes de que canten las primeras luces del día, explota el interior de Rosa. Huye como un tornado mientras solloza, desprende quejidos y llora inconsolable de azotea en azotea. Él comienza a abrir los ojos. Apenas nota un aura traslúcida y el aroma que Rosa tiene que no puede reconocer, explicar o describir. Se desentiende, sonría, se recuesta y decide comenzar el día.
Rosa llega a su celda sin consuelo antes de que la luz la derrita. Cierra cortinas y vuelve a su cama. Duerme en calma y jamás vuelve a encontrarlo por mas que tratara de tropezarse en algún lugar. Rosa es criatura nocturna que jamás encontrará la luz de su deseo que derrite su interior y le conceda una noche parecida.
Marketing-Music enthusiast, love to play and fool around... read my things... won't regret it...
Rosa
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