Marketing-Music enthusiast, love to play and fool around... read my things... won't regret it...
Horas y horas...
Actualmente la cabeza anda muy floja. Aparentemente el descanso dominical ha sido muy placentero. Sin embargo, no me basta con 29 horas al día para descansar de no sé qué. No cabe duda de que me he desgastado en no sé qué que qué sé yo.
"Vas a llegar lejos" por ahí me dijeron. Definitivamente estoy de acuerdo, estoy bastante lejos de mi casa que pronto no será mía gracias a las pendejadas de un pariente que le gusta apostar en las pedas y regala terrenos ajenos. Extraño a veces el hogar y la vida fácil (no es que esté tan difícil mi vida ahora, pero sin duda, era más fácil mi vida anterior). Hace mucho tiempo que duraba menos de 24 horas el día y quería que durara más.
Hoy me ando visualizando cual vago tirado en el parque con la jeta madreada y mi zapato restante desabrochado. Sin duda alguien me está oliendo la mano y tal vez lamiéndome la cara. Esa persona es mi inspiración y a la vez mi contradicción. No me atrevo a espantarle la inspiración por inspirarme. Qué maraña!! Pasa el tiempo igual.
Llevo varias semanas ciclado en el problema de hacer las cosas por hacer. Hoy veo a conocidos andando con sus parejas por andar, por no estar solos, por confianza asegurada (o por un historial clínico libre de enfermedades venéreas) que me hacen pensar que la gente está así porque quiere y ya. No salen del guacal porque no es seguro, se casan por cumplir caprichos o roles sociales para tronar al poco tiempo (estadística auspiciada por Seguros y Abogados Marca ACME). Y no me libro de dicho mal. Heme aquí escribiendo por escribir.
Siento desperdiciar un poco palabras que levanten el ánimo para el proyecto que me hará diferente de la chusma que hace las cosas por hacer. Las quiero hacer por pasión, las quiero hacer por ser alguien más que los demás. Pero es tan pinche tener que aguantarse a ver cuándo se digna aquél pirujo a hacer las cosas bien sin capricho.... y es tan indeciso...
Tal vez si el día durara 24 horas, se iría más rápido el tiempo y se decidirían por mí. Quiero que pase rápido el tiempo y me sepa bien. Pero llegaría más rapido a los 28 años y ya sería un quejumbroso 28añero sin mucho qué aportar.
Cuánto tiempo queda?? Hoy me recuerdo en las palabras de Trent Reznor, últimamente "everyday is exactly the same".
Sigo informando.
Feliz aniversario para mí -nomber guan-
Me he olvidado de mi blog por un tiempo para canalizar mis atenciones a mis tareas cotidianas que hoy me declaran un mismísimo asalariado. Hoy estoy contento pero poco inspirado. en el transcurso de esta escritura probablemente salga.
Estoy haciendo un recuento de las cosas sobresalientes que han sucedido a lo largo de un año y sigo sin creerme que sigo vivo en La Gran Ciudad, animado y bastante cargado de ganas de seguir.
- La paulatina mudanza a la ciudad.
- La rotación (estilo FEMSA) de roomies.
- La rotación (estilo FEMSA) de chambas.
- Las cada vez más bizarras visitas a Pueblayork.
- Los proyectos no concluidos -por angas o mangas o socios-.
- La panza que me crece y me baja y me vuelve a crecer más.
- Las extorciones de los "tranchos" que piden mordida.
- Jefe laxo --> jefe no pelado --> jefe de risa --> excelente jefe.
- Más libros sin concluir.
- Visitas al gimnasio como si fuera La Mecca
- Indecisiones con el amor
- Un avionazo cerca de donde trabajaba (gracias a Dios ya había renunciado de ahí).
- Una gran fuga de gas cerca de donde vivo.
- Autopropuestas para volverme villano de película hecho vida real.
- Visita de padres y evaluación visual de vivienda y status quo.
- Múltiples visitas de amigos de toda la república.
- Nueva música, nuevos músicos, nuevas bandas y más amigos.
- Un estúpido mensaje a toda mi empresa desde México hasta Argentina afirmando que no tengo familiares con empleados en una empresa cliente nuestra -chiste local laboral penoso-.
Qué más puedo pedir?? Me he rifado un buen año adaptándome y me premio saliendo unos cuantos días a la tierra que vio nacer a mi sacrosanta madre y la concibió (mucha información).
Espero unas cuantas horas para seguir informando. El ratón está empezando a girar.
Y por qué criticar estereotipos??
Como buenos profesionistas, platicamos sobre el tema de cómo incluso en el argot de la merca y la publicidad suceden dos fenómenos muy peculiares pero comunes, los cuales nos hacen juntar más puntos al tan concurrido discurso del estereotipo de la gente creativa: nunca dejar de observar el comportamiento de la gente en todo momento y lugar aderezado con una interpretación de nuestro pueril conocimiento, y además, una sustancial curiosidad por entender el porqué de los comportamientos. Claro, también vivimos en el cliché de vestir chistoso y tener apariencia poco convencional. Es normal, pero sí, somos estereotipos.
Lo curioso fue que, comentando este tema surgieron muchas inquietudes como el del gay que corta el pelo, le gusta el teatro musical y tiene gatos (que resulta ser un estereotipo ya trillado porque sabemos que ha evolucionado a más detalles), o el de cómo hay ciertos lugares donde se les domina “secretarial” por el hecho de pensar que algunos oficinistas de bajo rango se juntan con sus superiores para convivir y malinterpretar si hay alguna relación extramarital. Bueno, solamente son ejemplos.
Sin embargo, uno de los que siempre se ha discutido ha sido el tema de la nueva palabra N, los americanos le dicen “The N Word” para referirse a los de raza negra como “Niggers”, lo cual es bastante hiriente, pero entre ellos sí se pueden llamar así. Por otra parte, la nueva palabra N para nosotros es la de “naco”. Es una evolución de la palabra totonaco que sugiere un apodo despectivo al indígena por la falta de recursos y el diferenciado gusto por comportarse. “Aparentemente hay una doble moral con nosotros” dice uno de mis compas, “porque todos tenemos un naco dentro, algunos más. Y aunque esté de moda comportarse como naco o declarar ser naco, al enfrentarse a que uno le llame naco, no resulta de buen gusto”. Es entonces que veo que sí, se parece a la “N Word” la “palabra con N”. Podemos llamarnos a nosotros mismos, o insultar pero no es lo que nos gustaría que nos llamaran otros.
Hace poco, uno de mis invitados me contaba la anécdota de cómo estaba en un barecito en la plaza de una pequeña ciudad en provincia, donde cenaba con sus amigos y anfitriones. Entonces, apareció una mujer de bajos recursos, despectivamente con cariño le llamaba “indita”. Y estaba vendiendo plumas de avestruz pintadas de colores. Mientras tanto, él llevaba un rato molesto porque junto a su mesa se encontraba un grupo de chicas de bastantes altos recursos aparentemente. Es decir, aparentemente, un estereotipo de fresas, hablando en voz alta y criticando a cual conocido tuvieran. Al acercarse al establecimiento, la vendedora, la veían con cierta repugnancia, contaba mi amigo. En ese, quisieron hacerle una mala pasada llamándola a la mesa mientras ella ofrecía a otras sus productos. Las chicas comenzaron a preguntarle por el precio y al sonar un precio tan razonable, quisieron comprar todas las plumas. La señora, sintió un tipo de maltrato. Entonces, dijo que no iba a venderles todas porque se iba a quedar sin qué vender. Francamente, no me quedó clara esa afirmación si la finalidad era ganar dinero. Pero al parecer, me explicaron que de alguna forma no sólo ir a vender implicaba sacar una suma por dicha venta, sino también recorrer y no perderse de un pequeño tour. Como parte del raciocinio del vendedor de pocos recursos sin preparación.
Las chicas comenzaron a comportarse de manera prepotente y comenzaron a insultarla. Fue entonces que salió una mesera que aparentemente conocía a la vendedora y tenían una amistosa relación desde hace tiempo. La señorita, delgada de baja estatura, tez oscura y dientes muy grandes, con un carácter servil y asustadizo, les pidió que por favor no hicieran alharaca de lo que sucedía y que por favor bajaran la voz. Una de las “chicas fresas” comenzó a gritarle tanto a la mesera como a la vendedora. Inmediatamente, le sugirieron que llamara al gerente por el mal trato que tenían en su local. No pasó ni un segundo más cuando salió el gerente, un joven adulto con mucho gel en el pelo, un poco ojeroso, con panza prominente y un acento foráneo (por qué no, otro estereotipo) y se armó la gorda.
La joven mesera trataba de explicarle a su superior sobre la situación mientras las clientas se manifestaban de manera cada vez más escandalosa. El gerente trataba de calmar la situación y cada vez la señorita intentaba hablar más alto para que lo escuchara defender a la vendedora. En ese instante, otra de las chicas se levantó y dijo “por qué no te compras una pinche vida y te largas, ¡jodida!”. Todos alrededor ya habían volteado a ver la situación y naturalmente se sentían incómodos. “Despida a este pinche naco, señor, o nos largamos”. El gerente del establecimiento comenzaba a exaltarse. Fue entonces, que decidió pedirles a su subordinado que se metiera y a la señora que si podía irse amablemente. Inmediatamente, la señora se había ido a paso redoblado y el joven se metió. Se les ofreció a las señoritas que si podían irse y sin pagar la cuenta.
Se levantaron inmediatamente de la mesa y tomaron sus cosas. Al momento de partir se voltearon a ver al gerente y una de aquellas chicas fresas le dijo, “ay, qué calidad de lugarsucho, métaselo por donde más le quepa”. Y otra remató a grito pelado, “pinches indios, los salvan los nacos, es romántico ver que el gato éste seguro la defiende porque se andan acostando”. Finalmente, la primera amenazó con decirle a su padre que cerraran al lugar por ser unos pelagatos sin educación.
Apenado el señor, pidió una disculpa al resto de la clientela. Comenzaron los murmullos y por ahí se oyó que la eran unas chicas que tenían fama de ser escandalosas y a pesar de tener un alto poder adquisitivo, no representaban la clase que presumían ser. Incluso, uno de los acompañantes de mi amigo conocía a la líder del grupo de malas clientas. Le comentó que es hija de un empresario de aquel lugar y que se sabía desde siempre que nunca fue su fuerte la amabilidad.
Al terminar de oír la historia de nuestro amigo, el resto de mis invitados y su servidor, carísimo lector, sentimos un tipo de enojo. No sabíamos qué decir más que “¡¡qué poca madre!!” No teníamos más en la boca y en la mente. Sin embargo, la historia no terminaba ahí. A las pocas semanas, se habían enterado aquellos compadres de mi amigo que la chica principal del grupo había sido secuestrada. Que aún no la encontraban y que posiblemente no la vayan a encontrar jamás. Se cree que el padre tenía malos nexos que pertenecen a un estereotipo recientemente odiado y temido en mi México. El estereotipo del buchón, el chaca, y otros más apodos.
Uno de mis invitados comentó que qué ironía, hablando de estereotipos. Todo estereotipo termina siendo atacado por otro que es más poderoso. Y siempre consiste en un resentimiento que pude ser que lleve mucho tiempo cocinándose en la cabeza del atacante: la chica fresa puede que no tuvo una infancia buena al ser olvidada por la familia, o el secuestrador que tuvo el resentimiento desde joven de no tener un poco de poder sino hasta ahora.
¡¡Qué difícil situación!! A veces da miedo pensar en que incluso en los estereotipos, el karma nos puede perseguir y cobrar una enorme. De la vendedora no se supo más, probablemente la mesera no volvió a trabajar ahí y el gerente probablemente no tuvo más clientela como acostumbraba.
Hoy me asusta un poco pensar qué podría atacar a un estereotipo como al que yo pertenezco. ¿Cuál podría ser ese victimario? De paso les dejo un análisis de mi ADN, a ver si encaja con mi estereotipo. Saquen el suyo.
My personalDNA Report
El Hambre In & Ex
Hoy, comunicado con el exterior, el interior se deteriora al ver que lo inevitable puede suceder, aunque la bandera resulta ser incierta, se anuncia. Los sueños del interior buscan llegar al exterior, materializarse, consensuar y lograr esa sensación de haber comido hasta el último bocado sin la necesidad de sentirse demasiado lleno o con un hueco. Sin embargo, otra vez la punzada en el plexo se siente, la náusea, la irritabilidad y paranoia de saber que uno puede perder de una buena vez por todas está bombeando entre los canales vitales. Más no se puede hacer, al parecer está escrito, para allá partirá y en otro plano se podría coincidir, como desconocidos, como uno. El exterior presume estar tranquilo, el interior inquieto. Se sabe que va a llegar el momento y se busca hasta la última gota de fuerza para poder sobrellevar lo inevitable. El cansancio está ganando la batalla y ni un bocado encuentra la entrada, sin embargo, una bocanada sutil y esporádica calma y acorta el tiempo. Pero, si el tiempo es lo que falta!! Y me sobra por tachar en la lista sin que tachen mi exterior.
Necesitamos un tiempo, tan sólo un poquito; para conciliar, para entender, para saludar de nuevo y verse como en el principio. La actualidad lo impide, ha pasado mucho, han pasado muchos presentes y la bifurcación ha crecido con los bocados que he rechazado. Y los sueños se van alejando con la belleza, el interés, el amor, la seguridad, la justicia y otra vez, el amor.
Todo el mundo sucede, tiene que seguir. Uno quiero clavar la uñas al suelo y parar el mundo aunque el resto necesita que el día termine, la quincena llegue, la noche para descansar se aparezca. Estamos cansados, queremos resolución, un plan sencillo, uno que nos dé todo rápido, que sepa delicioso y sea justo. Emigrar suena a lo más viable ya sea para alejarse del pasado, para buscar un futuro, para concretar el presente. Envidio el exterior todavía. ¿¿Le costará trabajo seguir como sigue el rumbo?? En el interior estamos llorando sangre, sudando tierra y ansiosos de que con unas alas alguien nos va a levantar y nos llevará afuera. Envidiamos al mundo, el que fue nuestro mundo, el que nos prometió esperar a que llegáramos y giraría cuando pisáramos la tierra. ¡¡Por favor, que no se vaya!!
Pata de Perro
Pero bueno, como muchos, me libro de esa singular humedad y olor a viejo de la ciudad que alberga a tantos aspirantes a megalomanías drásticas (y muy probablemente frustrables) y me he vuelto un neófito atleta de la divertida “pata de perro”. Porque me he dispuesto a beber en diferentes zonas de la república visitando viejos amigos y haciendo nuevas amistades hasta donde el tiempo, las distancia y principalmente la economía permiten. Siempre sabe diferente el mismo trago en cada ciudad, por eso la pata de perro. Vaya enmienda se ha votado a mi favor en mi propio Honorable Congreso de la Unión Libre y Soberana AC, lector mío. Pero, no puedo mentir que apenas llevo dos ciudades en lo que respecta mi nuevo plan etílico-social-escapatorio: Puebla y Querétaro. Ya veremos más adelante…
La vez anterior me aventuré a salir de la urbe debido a un mandato oficial de la Wera Superior, la cual consistía en ir a visitar a la comadre de mi ya nombrado Látigo de mi Desprecio. La inesperada y bien aceptada exhortación surgió dos días antes de partir hacia tierras queretanas mientras oía a mis jefes (o caciques) regañar a una empleada por mezclar horarios e invitar a una entrevista sobre carros chocones de la Feria de Chapultepec a una señora con osteoporosis que iba para otra reunión.
Me conmueve que siempre me inviten como agregado cultural de mi novia sus amigos (as) cuando ya saben que no hay mucho qué platicarme pero ya soy bulto y se aguantan. Pero les resulta exacerbante verme beber cantidades bíblicas de alcohol, fumar en cadena y reírme de las inexplicables e inverosímiles anécdotas y batallas ganadas por amigos de mi Wera puesto que las encuentro cada vez más difíciles de convencer para un escéptico como el de la pluma (o teclado, más bien).
Pero no perdamos de vista el tema principal, me enamoré de esta ciudad, es pequeña, limpia, con gente honrada, gente bonita y bien educada, no lo sé, pero me gusta, me viene... Ese lugar tiene un imán apuntando hacia mimismo. Es más, llevaba apenas 2 horas de haber pisado tierras ajenas cuando me di cuenta de haberme enamorado de esta ciudad y lo ajeno se volvía inminentemente propio. Con contarles que grité en tono Masiosare, con el índice al aire, estoico y un poco patriótico: acá nos vamos a venir a vivir, es mi nueva ciudad. La Wera, cual juez de ministerio público, contestó con un tajante: no mames, es un pueblo, qué flojera… Se acabó la ilusión.
La diminuta mujer que acabamos de visitar me sorprende cada vez más. De cualidades singulares y llamativas. Cada vez que daba su opinión sobre trivialidades que hacen que la vida sea placentera, Su Seguro Servidor coincidía en los mismos gustos. La Wera fulminó cada conversación diciendo: ay, son igualitos. Fue un deleite oír a la Comadre hablar pensando en el constante narcisismo que éste, su comunicador, maneja. Y presenciar tan deleitable plática, es como si uno hablara con su espejo. ¡Vaya faena! Es espeluznante, pero me cae que me adoramos a mí y la P (abrevio pero quiero decir pequeña) Comadre por ser como somos.
Sin embargo, las cosas no podían ser tan únicas y prominentes al ver que la Pequeña Comadre se parece tanto a mí. Tras un riguroso análisis entre cuantiosas cubas y pláticas, críticas sociales, políticas y religiosas, risotadas y cantos al unísono que liberan el hueso que se siente atorado en la garganta por el estrés de la semana inglesa, declárome un fanático de Querétaro y de la Pequeña Comadre, ciudad tan afable, persona tan formidable. Aunque, la Wera Superior aclama (y reclama): ay, ya cásense, son tal para cual, son igualitos... ¿Me casaría conmigo mismo?
Pero querido lector, no es esto un análisis estrictamente relacionado hacia mi narcisismo o a un interés por un tercer partido (como el resto del DF y su tirano representante anti-tabaquista), esto es un cuento borgeano en la cual llega a mis minúsculas preocupaciones la atracción o sustitución freudiana que representa la mejor amiga de mi novia reflejada en mí. ¿Estará enamorada de mí la Wera porque soy igual a su comadre? Dice ella que las diferencias entre la Pequeña Comadre y yo son diminutas, personal y fisiológicamente hablando, opino que hay una enorme diferencia (ah, garañón).
Para no hacer el cuento largo, me está gustando esto de salir de la ciudad a ver a los amigos. Hoy creo que la cosa más sana para poder quitarse el peso de la cabeza de regresar al cubículo a hacer lo mismo durante otros cinco días, es salir de la misma ciudad. Me resulta, versus la vomitiva novela del ex concursante de la “Nacademia”, verbena pura. Se limpian los pulmones, se come más barato (y sabroso), se sale del caos, la gloria hecha Provincia. Apenas está comenzando el fin de semana y ya estoy buscando un nuevo destino para el siguiente fin. Igual y me quedo por el tema de la lana. Pero sueño con que me inviten a su casa a tomarme unas cubitas y hablar de lo mucho que me río de la nueva vida que tenemos y quien quita y me enamore de su ciudad. ¿Me invitan?
Desvelos
Al mandarlos calendarizo las citas con las secretarias que, con voz de súper mercado, me dicen que 5 o 6 días después podré asistir a un análisis discriminante donde las chicas profesionistas de prominente panza, nalgas planas y acento fresa me preguntan cuáles son mis expectativas en la vida. A corto plazo tendría terminar el juego pero suena a largo plazo, y después me gustaría a mediano plazo poder desarrollar un control telepático sobre el director diciéndole que me paguen el mismo salario que un senador federal y me contraten inmediatamente.
Al cabo de la hora de la comida, aparece entre las nubes de smog mi compadre el consultor. Mundano, pachanguero y mantenido. Él sabe de los placeres de la vida al contarme de sus hábitos deportivos al ingerir antes de levantar cien libras, cuantiosas cantidades de chochos, brebajes energéticos y de más.
Necio, necio soy...
Finalmente, heme aquí compartiendo, olvidado y respetable lector, mis impresiones en el nuevo rumbo que he tomado en mi vida. Hoy, viernes 4 de abril, me encuentro retacado de gente ansiosa por volver, junto conmigo, a sus raíces sociales en la Ciudad de los Ángeles a reavivar viejos nexos. Al siguiente día seré testigo del resurgimiento de mis excompañeros de banda “El Búho” y “el Krako” en un compradísimo y poco formal concurso de bandas en las que sugiero los seleccionen como los mejores puesto que conozco muy bien el escenario pipope de las bandas de garaje y no da tanta pelea como su servidor a sus respectivos ojos, lectores míos. Mis cuates merecen ser los ganadores.
Al estar esperando a que nuestro preciso y desaliñado conductor del conteo final para trasladarnos en escasas tres horas, estaré por encontrarme con la gente que dejé hace poco. Llevo conmigo el amargo sabor de boca de haber peleado por enésima vez desde mi llegada a la Gran Ciudad (como le llamase el hermano del “Chocotorro”) con la sensualísima e irreprochablemente especial Wera Superior. Tengo el nudo en la garganta y los nudillos envarados de tanto apretar por tantos corajes inoportunos e inesperados. La vida es así y si no aguantas, renuncias. Yo, como buen oportunista o blando opositor de sus ideas, pido esquina por unos cuantos días para retomar mi estado de ánimo y mis ganas de seguir aguantando a secretarias con su torta de suadero, su chicle de menta con penetrantes perfumes y entrevistas con “erreachólogas” egresadas de instituciones Jesuíticas recomendadas por un tío al director de la compañía para preguntarme y hacerme los mismos exámenes que tengo memorizados cual “Ora pro novis”.
Estoy desesperado, querido lector, no me llevo bien con nadie, no me aguanto ni el olor a mí mismo porque nadie me invita a ser parte de su empresa o de su vida. Estoy incompleto por no tener un ritmo de vida sino el rescate casi diario de mi compadre que es consultor de imagen pública y resulta ser poco interesante hablar de conquistas pasadas nunca concluidas o de invitaciones a aprender a jugar el deporte de los empresarios de dieciocho hoyos. Me niego, me retuerzo, quiero ser un número más que reciba su quincena, quiero ser el de la foto del anuncio con un celular y una compu hablando de entregas y negocios. Me tienen en ascuas en un sello discográfico porque estoy por ver si me invitan o no a ser parte de una familia de negocios nuevos y atractivos aunque mal pagados.
Para eso me lanzo a la tierra de mi infancia. Para retomar fuerzas aunque sea a regañadientes. Espero un poco de risas y tragos. También espero comprendan que ridículamente, sostengo mi lap sobre mi proyecto a desaparecer llamado panza y que no puedo creer que ande tan necio con la vida y la gente. Estoy esperando una resolución o una prórroga a mis mentadas, pedos y claro está: pedos.
De lejos admiro la urbe cómo se hace como salir de un show para adultos donde se ve un caco robándole la bolsa a una “secre”, una chica de carrera saliendo temprano a trabajar y los miles de graffittis y publicidades que invaden las paredes de torres que albergan el futuro de un país. Regreso a la nada a retomarme, los mantengo al tanto.
El Circo Romano
A mis escasos 25 años e inminentes 26 me veo con una carrera con desarrollo cuestionable con dinosaurios de no más de 40 años de edad que cuentan con la ventaja de que “papi” les dio un negocio para administrar. Hoy estoy debajo de ellos recibiendo órdenes. Los “chicos malos de Puebla” están ahí reunidos cada semana para pasar al centro y darles el pulgar hacia arriba o hacia abajo a cada uno de sus empleados con comentarios déspotas, con respuestas de niño berrinchudo y ahí me tienen con el casco, la lanza y la red esperando a que llamen al centro del coliseo. Nuestro portero, es un hombre de mediana edad. Un carácter del estilo del Rey de Corazones de “Alicia en el país de las maravillas” y la reina son mis queridos jefes.
Hoy por hoy, se les ha denominado “Los 4 Fantásticos” por vox populi porque representan a la misma cantidad de integrantes del heroico cuerpo de salvación de las historietas. Sin embargo, en lugar de salvar el mundo, y llevarlo a un mejor nivel, lo han llevado adonde Jesús quería evitar que el César se lo quería llevar.
Estoy anonadado con el show. Hay amazonas acribilladas, valientes isleños apuñalados por la espalda después de ganar la faena, heridos y gente con trauma posbélico. Cada principio de semana, la sangre corre como el Río Grijalva y se lleva a todos sus habitantes a la chingada.
Me encanta ser el narrador semanal de mis más cercanos cuando les cuento las incongruencias que “Los 4 Fantásticos” planean para su querida planta operativa. Hoy la mentalidad Zen está en boga por la oficina. Simplemente se cumplen los objetivos y las horas como vaya saliendo mientras nuestro “Rey de Corazones” sigue dando vueltas como trompo por los cubículos con su voz de Titino pregonando las peticiones de lo que sus superiores han decidido esa semana. Y, si quieren saber cuál es el resultado de sus efectos de merolico, son los mismos que lo que a la gente de México le importa sobre lo que sucede en Mongolia: sabemos que hay mongoles, son mongoles, y morirán siendo mongoles.
Hoy me destaco por ser el directivo más joven de la planta. Me llama la atención si esto ha sido una jugada repentina por aceptar un “peor es nada” o si simplemente sobresalgo de la multitud que no aceptaría el precio que mi labor de obrero acepta actualmente.
Esto se le podría llamar un logro para los de mi carrera y mi edad. Sin embargo, al verme comparado con el encargado de la contabilidad que (esto no es broma) apenas está aprendiendo a hacer cuentas con una carrera patrocinada por una escuela inferior a la del Estado pero con precios superiores a los de la calidad de vida de un mediocre profesionista, lleva toda la “conta” de la empresa. Huelga decir que el tipo tiene una lengua tan larga para desacreditar a otros para salvar su pellejo y para lamer las joyas de la familia de todos y cada uno de los fantásticos personajes de mi historia.
Algunos capataces de otras empresas similares me dicen que está excelente, con todo y los maltratos matutinos de los fantásticos personajes de mi circo romano mientras me paguen. No cabe duda de que están del otro lado y el latigazo no les llega. Otros proponen que llame a la “Sociedad Protectora de Animales” y otros simplemente se ríen y me cuestionan qué demonios hago ahí.
De lo único que estoy seguro es que este gallo se quiere salir de ese guacal y buscar un gallinero más diverso. El arrepentimiento de haber abandonado a la gran refresquera es claro, a pesar de que la paga era peor y el mérito de ser un achichincle más en la gran empresa de “El Diablo Fernández”. A veces extraño ese anonimato. Al fin y al cabo era cumplir unas horas y percibir un puesto más con el renombre de pertenecer a un monstruo de empresa. Todo eso cambió gracias al ego y la necesidad de volverse independiente, claro está. Sin embargo, ha tenido sus “a segunes”.
Agradezco al empresariado poblano por haberme quitado unos cuantos kilos de encima por el estrés. Haberme convertido en un declarado adicto a la cafeína y la nicotina como nunca antes. Igualmente haberme vuelto un apreciador nato de la cultura de la facha puesto que mi labor exige una corbata y un traje que nos hace ver como chimpancés de afiche con el pretexto de proyectar una imagen profesional cuando los “futuros clientes” se sienten más intimidados por la imagen de “Power Suit” en lugar de sentirse atraídos.
Mis predicciones son las siguientes: la oleada que está aprovechando esta empresa (que por cierto es tratada como un changarro) tiende a disminuir en un par de años. Y esto se debe a que esta oleada se origina a partir de que los medios le ha metido a la cabeza de la juventud que es una carrera muy productiva y rentable la de ser un “preparador de sándwiches o de camas”. La labor que actualmente hago, la tomará alguien más tonto y más necesitado y con un déficit de gónadas para enfrentar a sus jefes como ellos mismos lo exigen y probablemente desaparezca la empresa con tanta rotación de personal.
Mientras tanto, aplaudo a todos esos “hijos de papi” que se hacen llamar empresarios que consideran que el maltrato a sus empleados es la forma más efectiva de llevar a cabo un resultado. Les deseo que el circo romano sea una reverenda fiesta que nunca acabe y nunca encuentren que el karma tiene peso.
Por ahora les aconsejo a todos aquellos que ven un rayo de luz en trabajar con los “más fuertes de este pueblo” que no sean tan incrédulos y busquen ser una excepción dentro de este tan llamado empresariado poblano.
Al Borde de los 26
Los últimos meses han sido interesantes en el sentido de “qué demonios pasará conmigo”. Actualmente, sentado en medio de la sala, el humo molestándome la vista y el vaso aún frío, me molesto al pensar qué demonios pasa con mi alrededor. Confiésome de estar un poco miedoso del futuro. “Los genios no deben morir” dice Nacho. Pero, ¿qué tan desprendido estoy de la realidad para considerarme uno?
Xochilita siempre dijo que conforme vas creciendo pierdes esa individualidad, ese sentido de ser único, apantallante, recordado para volverte uno entre la multitud. Anoche, viendo la tele mientras unos “güeros cara de ubre” donaban diez dólares a una comunidad en la India, le resolvieron la vida a dos docenas de chamacos para que tuvieran una escuela “decente”. Yo peleo por más de mil quinientos dólares para comprar mis caprichos. Diario peleo el futuro con mi pareja puesto que el presente es igual que comer cucarachas del baño de la central de autobuses. ¿Dónde estamos bien parados y dónde no?
Han sido varios años de recorrer para estar listo para lo inevitable: ser adulto. Ahora veo a mis primos en lo que llama Cuauhtémoc Sánchez, “La juventud en éxtasis”. Una se va al Cono Sur como yo alguna vez, el otro madrea a señores y la otra posa para el Internet sin prejuicio, ni precaución alguna. ¿Estaré harto de ser así o lo extraño?
Hace dos mese ya llevo bajando de peso. No sé si las lonjas, como las tenía, han bajado a las rodillas pero los ánimos sí. Diario es una lucha entre lo propositivo y lo conservador. De mí hacia mis superiores, de mi hacia el yo, del yo hacia mi querida. Estoy pasmado en entender qué es lo que falla en mi entendimiento por seguir animado, proponiendo, sin miedo a lo que sigue.
Hoy mi querida está pensando en brincar hacia la Capital de mi México. Yo me he resistido constantemente por no llegar a lo que alguna vez me dijo mi madre: ser un más. ¿Podré sobresalir entre tanta multitud? Si todos comen, lloran, defecan, deshacen como yo. ¿Qué puedo ofrecer? Tal vez estoy demasiado paranoico, cosa típica de mi persona.
Si dejara todo atrás y no volteara a ver,¿ reconocería a los que me reconocían? ¿Cuántos que estoy tratando de ayudar estoy dejando de ayudar con verme egoísta y abandonarlos?
Estoy buscando un apapacho para este momento. El trago se me hace eterno y el efecto está llegando. Las letras están colmándose de faltas de ortografía y la música pienso que será molesta para quien duerme. Pero no dejo de pensar y seguir tecleando como si fueran las últimas letras de este lugar al que llamo mi santuario del desahogo.
Ya no comprendo a la generación arriba de mi. Tengo ráfagas de calentura, de odio, de angustia, de esperanza y de muchas cosas que solamente el estómago me dice que se pasará. Enfrentar a humanos que nunca he visto superiores los comienzo a percibir inalcanzables y los que antes lo eran me resultan indiferentes. Es difícil entender que los veintiséis años que llevo parado en esta tierra han provocado cambios en el resto de la gente. Ahí me veo saturado de cosas, pero creo que faltan más y no sé si quiero seguir llenándome de ellas. A veces la vida sencilla en el monte como Sallinger me suena atractiva, pero no sé si se pierda el mundo de algo. Al final, creo que mi vida tomará un curso como la de los demás. Hmmm. Estoy delirando…
Foto de Éxito
Desde la última vez que escribí, muchas cosas pasaron. Me enamoré de nuevo y de manera indefinida. La líder del sindicato de diseñadores incomprendidos es mi domadora y de cariño la he denominado como mi “Líder Gordilla”.
Es retebonito volver a soltar alguna que otra estupidez para alivianar tu día, querido lector, y esperar un poco de empatía con lo que este desganado y justiciero escritor busca regalarle a la bola de quisquillosos que esperan que hable de las cosas que pasan tras bambalinas con este charro negro.
Personalmente, creo que ha sido una importante etapa de transición tanto para la tierra con sus desastres naturales como mi mismísima vida con sus propios desastres naturales. Mi regreso inminente a la cachetería inactiva y la poca paciencia hacia el vulgo se han retomado como un Huracán Dean y me tienen al borde de pedirle a San Juanico me dé absolución.
A lo largo de dos años, la vida dio sus interesantes giros; un poco de radio, malvivido por el interés de sacar un fantasmísima servicio social; un regreso triunfal a mi relación con los incomprendidos y siempre sinceros amigos rockeros, una peleada y poco apreciada tesis dedicada a nadie más que a mí por haber completado sin ayuda de nadie tan “ahuevante”, criticado, poco defendido por mis aliados y cuasi-trascendental documento; una desintoxicación total de la vida social poblana gracias a la visión alternativa de la vida de mi etiquetada “Líder Gordilla”; y una exhaustiva búsqueda de un lugar en el Valhala de la Mercadotecnia como héroe local.
Finalmente logrados muchos objetivos, se conformó una lista en mi cabeza con la necesidad de encontrar todas las cosa que hoy, me tienen incómodo, que me dan ganas de suprimir definitivamente, y darle un hasta aquí para dormir y no depender más del Metamusil mañanero.
Me siento muy a gusto escribiéndote, carísimo y olvidado lector, me gusta mucho ver que me estás poniendo atención y te quiero regalar la lista de las cosas que me dan el solemne descanso de 5 horas diarias de sueño para ser un vívido, alumbrado y (con base en lo que en la empresa llaman un proyecto ambicioso que tiene la finalidad de ponerse antes que cualquier otro producto a pesar de ser de un diferente giro para poder ganar la atención de los consumidores ejemplo: aunque sólo quieran chicles, saldrán con su refrescote en la mano porque lo vieron primero en la tiendita) yo mismo: una foto de éxito.
He aquí lo que hoy me tiene tan alegre:
1. La incompetencia de mis compañeras de Recursos Humanos y sus características miradas vacías, pésimos speeches para vender ideas y horripilantes expresiones.
2. Las escasas aptitudes de estos insatisfactorios seres para reservar cuartos de hotel, avisar en distintas zonas la llegada de este héroe que busca aprender sobre la empresa que sueña entrar, organizar horarios, devolver viáticos, hablar claro para saber un futuro...
3. Trabajar de psicólogo de manera gratuita cuando yo necesito uno
4. La inmunda destreza para decirte que no saben de qué te hablan pero sólo repiten lo poco que entendieron cuando un superior les dio órdenes para frustrar tu día.
5. Los increíbles vecinos de mi novia que pelean por los estacionamientos como si fuera el último bife en Argentina y hacen estrategias de calidad Bondojito para no dejarte estacionar.
6. La gran calidad humana de un inepto hijo-e-puta hot-dogero que ni siquiera es dueño del estacionamiento de enfrente del depto. de la “Líder Gordilla” para regañar a los polis que bondadosamente me dan un lugar para lavar y cuidar mi carcachita “El Little Bastard” por escasas 2 anforitas de Don Pedro al mes para su beneficio. El muy galán del vende-carne-de-paloma-rodeada-de-pan-quemado hasta rajó con el dueño y resultó ser compadre del que renta el depa de la “Líder”. Gracias al Creador, ahí va todo ordenándose, pero va a tardar.
7. Tener panza
8. La gran constipación que cargo mentalmente puesto que mis pláticas resultan “inclusive” a mi “Líder” cuando está en juego mi psique.
9. La calidad para ser casi tratado como un Charlie (un pelirrojo que conozco que no sabe más que chatear y descagar compus cuando debiese trabajar y mantener a su familia) y cada vez que pido una sencilla cosa, resulta imposible puesto que, no está en la minuta de la discusión rutinaria de la sobremesa.
10. Tener un sueldo de vendedor de “mata-moscas-eléctrico” del Blvd. 5 de Mayo dentro de una de las empresas más importantes de Latinoamérica.
11. Soportar las inmundas “largas” que me dan porque nadie me quiere donar ni un morlaco en la mansión de éste, su sub-empleado.
12. No ganarme la Hummer del Palacio de Hierro
13. Ver que la gente no cambia su perspectiva y recuerda que hay un mundo más allá de: procesos del trabajo aplicados en dinámicas de juego de mis colegas, el antro de cada semana de mis charolastras, los problemas en la cocina entre mi tía y mi agoela adorada, la preparatoria de mi prima D-Lo, las bodas semanales de cada uno de mis compañeros de la primaria/secu/prepa/uni…
14. Ser motivo de burla de la “Líder” por no poder independizarme por falta de dinero y encima regresar al yugo del hogar aunque no sea siquiera tomado en cuenta más que para sólo tomar órdenes, regaños y molestias tan prosaicas como ver a La Tigresa en tanga.
15. Tener que tomar Ranitidina por los corajes y los taquitos de cáncer
16. Soportar por un mes comidas malas, hoteles malos, viajes fuera de presupuesto y puestos por mi bolsillo, disgustos con la “Líder”, ires y venires sobre mi futuro laboral.
17. Sobrellevar que una rubia sólo habla Poblano Mocho, no ha hecho siquiera examen profesional, y nunca ha hecho marketing y es nada más y nada menos que una de mis superiores en la chamba.
18. Estar en los zapatos de Tay cuando se tira a la tragedia. (aclaro, a la tragedia, no a “La Tragedia”; ese personaje no existe, ese vato se mantendrá quinto hasta que conozca a un tipo musculoso y varonil que le dicen “El Tiburón” o en su defecto “Gregory”)
19. Tragar todos los días que tienes que ser ojete con la gente para que no te vean la cara.
20. Hacerte leer tanta queja, paciente lector, porque hoy troné.
Por ahora, aclaro que queda mucho por secretar de mi cabeza. Prometo, será lento y doloroso, como arrancarte un vello de la nariz con un taladro. Así que mantente al tanto y verás, que la vida es una comedia, con muuuuuy malos chistes.
Nos vemos a la siguiente…
Divina Tragicomedia
No hay mayor felicidad para un ser humano que tener la prueba viviente de su existencia y verlaandar de aquí para allá con los gestos de su cónyuge y los del mismo. Año con año va creciendo yva de ser una cosa encantadora, risueña, frágil y tan contagiosa de paz hasta que se convierte enun mentado puberto lleno de barros, nuevas vellosidades y palabras altisonantes disparadas como uncuerno de chivo patrocinado por los Arellano Félix. Mi viaje Alighieriesco comienza con un húmedo sábado por la noche, cuando su Charro Negro emprendió la gran aventura de pasar por los múltiples planos de la humanidad. Agradecido por la invitación a un fiestononón de mi compadre el Chinos-non-chinos-anymore, subella hermanita, orgullo y gloria de sus sacrosantos padres, cumplía quince pletóricos octubres encompañía de toda su canina bola de amistades. Entre ellos, se distinguían interesantes figuras delmedio social poblano, sendas botellas de güisqui y asaltadas botellas del ron menos pior, unoscanapés pa’ los mocosos y periqueras antreras acompañadas de sombreros tejanos de paja recubiertosde dulces aciditos y picosos. La velada arrancó con la llegada de una marabunta de barrosos apestosos a loción de su papá ypeinados y maquillajes improvisados que se aventuraban al submundo del salón de fiestassubterráneo que osaba ofrecer un clásico de clásicos en el argot de las festividades de dichageneración. Los padres de algunos, tíos, compadres y gorrones (entre ellos los amigos de mi compadre) fueronllegando en rigurosos trajes y vestidos de cóctel que se distinguían entre la malvestida multitudde mozalbetes que, babeando por las copas de daiquiri placebo, observaban también a las puerilescurvas de las acompañantes de la festejada.Al cabo de un par de horas, después de degustar los canapés, un video de la festejada vestida devaquera, un vals interpretado por Aleks Syntek y unos gritos despavoridos de emoción por elmomento, los amigos invitados por el Chinos, de ser el centro de atención y no por lo atractivosque éramos, sino por la ubicación de la mesa que el Truku-tru escogió para todos, fuimos removidosa la orilla con el resto de la senectud. Porque aparentábamos ser los puntos entre rayas de lafiesta. ¿La ventaja? Nos sirvieron el güisqui a nosotros, la cena formal nos tocó y no hubo quepelear contra hobbits vestidos de Arman Kids con media copa de cuba robada en la mano y dossentidos restados de su coherencia. Las cosas no marchaban mal hasta que por ahí salió un “discúlpe señor” disparado directamente a lafrente (amplia, por cierto) de mi compadre el Truku-tru, que fue la gota que derramó el vaso paradarnos cuenta de que definitivamente salíamos sobrando. El infierno (o como yo le llamo Pee-WeeLunchbox Hell) se comenzó a calentar. Los mocosos bailaban y cantaban al unísono con Daddy Jankie,las copas volaban y los whiskies a escasear. ¿Pedir ron? ¡Si los hobbits, ahora uruk hais ya se lohabían bebido! Entre ellos se preguntaban entre barridas vocales si olían a alcohol, si por algunamolestia les podíamos regalar algún bastoncito de cáncer, y en el peor de los casos, alguno deellos, valientemente, se aventó a invitar a echar “una quebradita” con la nena de alguno denosotros en nuestra senil banda. Por ahí la fiesta se prendió y no necesariamente con fuego o ambiente, pero sí con las luces delsalón puesto que en algún momento advirtieron terminar con la celebración, los dueños del lugar,si todo se salía de control. Dada la situación, mi compadre el Chinos salió al rescate de lafiesta tratando de hablar de razones con los dueños pero esto no fue exitoso puesto que la raíz denuestra truncada fiesta se debió a que una pequeña piara de rufianes adolescentes se hicieron depalabras y golpes con un pobre chavo del “valet parkin’” del establecimiento. Y todo por eso del“es que me vio feo…” que el empleado resulto más útil como costal de box que como el del puestoque se le asignó. Los demontres subían, bajaban, nosotros nos inmovilizábamos y hablábamos de victorias pasadascuando éramos invitados de quince años. Confiésome que en el éxtasis de esa edad, mi adoradopadre: El Hue-hue, me aventó desinteresadamente al ruedo como participante chambelán en algunacelebración de tal índole, sin pensar las consecuencias psicológicas que éste, su Charro conBotas, pudiese sufrir a largo plazo. Y nos vimos en algún momento reflejados en alguna parte de lafiesta con los chamacos que estaban ahí: fingiendo fumar, parados en la mesa, tirados en el suelo,vomitando fuera del WC, orinando las macetas. La pobre quinceañera quedó devastada, el maquillajese le corrió y pedía a gritos que Chanoc viniera al rescate. La cosa se apaciguó un poco y la música arrancó con el Caballo Dorado. Los asistentes se trataronde animar para ir a la pista. Pero pensando en las consecuentes torceduras de tobillo o unafractura de cadera, optaron todos que era mejor quedarse a pistear como los grandes (literalmentehablando). Una vez entrados en nuestra modesta pose, su servidor, con miedo a que abandonara la fiesta el OldTimers Team, decidió pedirle al mesero unas cuantas rondas de tequila. Grave error. Los vejetes de mis amigos y su servidor se empezaron a aflojar como los zapatos, con el alcohol ypláticas más coherentes: “La jodida victoria del Chivas”, “A poco se casó…”, “Te tengo unnegocio”, y el inolvidable “En mis tiempos” brotaron.No paró de fluir el restante tequila y los chavales perdían energía por la Gracia del Señor, perolos adultéporus rex estában en su apogeo. Cantaron, movieron un piecito para bailar, se empezaronabrazar y a espantar a la juventud con su comportamiento tan poco esperado. Irónicamente, era elmismo que los inocentes tuvieron en las dos primeras terceras partes de la fiesta. Y así, todos huyeron, nos prendieron las luces, nos clausuraron el tequila y nos enviaron a freírespárragos con doña Lucha en distintos lugares. Sin más energía, los longevos invitados fueronabandonando el recinto en pares o nones. Algunos a buscar antro, otros a dormir. En lo personal:yo busqué un rato el paraíso y un rato se me presentó (ahí luego les cuento…) y concluí con losplurinominales quince años por un rato. Agradezco la invitación, y les dejo la reflexión a losamigos y nuevos padres sobre si es necesario hacer pasar a sus criaturas por tan dolorosasituación. Por mi parte decido no dejarlos y ponerles a prueba, como a mí me tienen en este momento lasdisciplinas académicas y sentimentales, si la humillación, el alcohol robado, la limpieza devastos charcos de vómito al estilo griego, y el cargo del hospital del pobre valet son razón paraque criaturas tan hermosas, frágiles, llenas de esperanza y futuro se conviertan en esos gremlinsque pasearon en mi capítulo basado en la obra de Dante merezcan fiestón.
Merecido Piojito y Desmenuzado Emporio de Insatisfacciones
Después del tercer rugido del león, en el Mago de Oz, si pones el disco The Dark Side of the Moonde Pink Floyd, encontrarás que toda la música coincide con las imágenes y la película tomará unmood diferente. Como dice la Wera Peligrosa, esto es del diablo y ya ni se sabe si los chavos deesta banda lo hicieron pensando en asustarnos o si Lucifer hizo una mala broma junto con losdiscos puestos al revés de Gloria Trevi. Pero yo propongo otra cosa que hacer con ese disco.Llévate un vaso enorme de Coca con muchos hielos, tu almohada favorita y vete al jardín a ver elcielo estrellado mientras oyes el “lado oscuro de la luna”. Vas a ver que de pronto, los problemasque tienes van a resultar tan pequeños como los tintineantes puntos en el cielo que bailan con eldisco. Hay un mal de amores en muchos recovecos de mi gente. Me ha tocado jugar al Dr. Phil y me preocupamucho que todos anden mal. No puedo quemarles a todos el disco y comprarles Cocas pero miren queno oigo pero sé escuchar. Es abrumante juntar como masa para pastel mil hojas, los muchos alaridosinternos que hay alrededor. ¿Qué le están echando al agua de este pueblo? No es como si estuvieratan terrible. Les paso una copia de lo que decía una de las cartas de los sobrevivientes de LosAndes "Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamoscaminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salirrápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar aarriba? Por favor, no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?”.No me excluyo del sentimiento colectivo de mi gente. También he estado al borde de tocar el sueloporque no ha salido todo bien. Y el simple hecho de ver que el “ya merito…” es el pan de cada díaen nuestras mesas me parte el alma. Hay diferentes formas de tomar la inminencia: de manera que túeres el que ya merito va a hacer algo, o simplemente ya merito te va a pasar. ¿Por qué elderrotismo masivo? No lo entiendo, pero se da. Y cuando me aúno a esto me muero por que me haganpiojito un rato y un buen papacho. ¿Qué va a pasar cuando yo tenga que dar el apapacho?No ha pasado mucho a mi alrededor que me jale la atención con tal de reaccionar. La APPO está quearde, Naciff quiere matar a su cónyuge, el Chivas estuvo fatal, pero yo sólo pienso paralelamente,o para-lela-mente encaprichado con mis nuevas obsesiones. ¿Acaso me haría más cautivante sisupiera más cosas? Porque francamente me estoy sintiendo feliz al basar mis actos en la ignoranciay la sencillez de ver las cosas inocentemente. ¿Me estoy perdiendo de algo? Hoy en la mañana estaba viendo la lista de palabras más bellas según una encuesta hecha a cienescritores iberoamericanos. La palabra que encabeza la lista es amor. Entre ellas estaba libélulay se metió también la palabra madre. Lo interesante es que, los fonemas que componen estas diezpalabras siempre suenan suaves. De las palabras me costó trabajo entender cómo vivimos en unasociedad que busca la perfección y lo práctico con menor inversión. Sin embargo, ninguna de laspalabras de la lista son siempre algunas que utilicemos a diario. Tal vez nos estamos queriendoahorrar algo para mantener lo más perfecto posible el corrupto vocabulario que escupimos diario ennuestra corrupta vida. Quiero dejar de pervertir mi cabeza con el sueño de que todo va a estar bien y que no hay tal cosacomo confiar ciegamente. Llevo días dando vueltas a asuntos que siento que no se resuelven porquecreo que “ya merito” se me cumplirá lo que quiero. Aún trato de romperme paradigmas y probar comole hacía mi tío Héctor con los chayotes. Que sabía que no servían de nada y que sabían a rayos,pero se los comía porque reconocía que de algo le iba a servir. A veces, sobre analizar y hacerlas cosas se vuelve el primer paso para convertirse en un potencial orate. Lo digo porque creo quesoy muy ciclado y siempre trato de no hacerlo. Solamente me pone como Taz cuando pienso que atodos los veo tan apachurrados. O simplemente yo me veo apachurrado. Esa impotencia y ese ataquepor tratar de condescender, son las armas de elección para todos cuando se siente la presión. Hace nos días discutía si llevarse a una isla desierta solamente tres discos, cuáles serían. Mehabían respondido que los que menos le gustaran. Endemoniada respuesta me dejó de a seis porque siya estás pasándola fatal, te pones los discos que más te gustan para aliviar el trancazo. Yresulta que la femme fatale que me respondió esto no tuvo más que decir que era tal cual. Quéadmiración de valor. Soy su nuevo fan “NOMBER UAN”. Todos los días pienso en todos y me pregunto cómo están y qué están haciendo. Qué mejor que poderser omnipresente o simplemente como los puntos blancos que veo cuando estoy oyendo mi disco dePink Floyd en el jardín. Escríbeme y cuéntame cuáles son tus 5 palabras favoritas. Y los tresdiscos que te llevarías a la isla desierta. Te mando la lista de palabras que puso el MuyInteresante también: amor, libertad, madre, alegría, dios, libélula, esperanza, sándalo, fulgor ymar.
Sincronismo de la Insoportable Pendejez del Ser
Siempre hay sueños por ser algo de grande: el doctor, el bombero, mamá o papá, no sé. Creo que nies cierto que los niños quieran ser eso, es lo que oyen de los grandes, siempre hay ganas de seralgo diferente. Me encantaba que mi cuate, el Poblanski, me decía que de grande él quería ser unloco de manicomio. Y pensar que uno puede ser eso de grande, como chamba, es el hit. Yo quería seringeniero de música porque vi una caricatura que tenía un personaje que hacía eso. ¿Qué chingaos significa eso? Ni idea, pero yo quería ser eso. Siempre he pensado que cuando comienzas a vivireres tan singular aunque, con el tiempo te vuelves más común, un número, una estadística. Yterminas volviéndote un doctor, un bombero, mama, papa… Creerte todo lo que te dicen en casa es una buena escuela para desarrollarse y generar un criterioque te lleve hasta donde tu capacidad te permita. A veces chocarás con muchas paredes condiferente grosor. Para tu gente serás siempre único, para lo demás, te vuelves el mínimo común múltiplo que te asigna una sociedad al decir “favor de no escupir en los pasillos”, “no se fía,pague con efectivo”, “traiga el cambio exacto” porque te pueden redondear a los excepcionalescasos de personajes que en casa son únicos, pero afuera resultan ser la desagradable mayoría. De chavito daba pena todo: pedir agua, baño, un simple favor. Y el hecho de que un adulto sedirigiera a mí era un reto imposible. Hoy en día las reminiscencias mozas me dan risa, pero las hevisto volver. Las noto en mí o mi amigo el Poblanski cuando se queja y hace sus berrinches porirse de borrachales. Siempre me río de él porque de verdad se porta como un morrito de cinco años.Y le divierte hacerlo también, lo cual hace más amena cada reunión. O la Güera Superior que cuandole dices un chiste malo y pone cara de “ay no ma…”, llegas calmado y te cuestiona por qué no hacescosas divertidas siempre. Pero a mí me está sucediendo con muchas cosas.La zorompa incredulidad, la pena, la simple vergüenza que me lleva al pueril apendejamiento cuandotengo enfrente algo que me interesa resulta fatal. El hecho de llevar tiempo aprendiendo muchas cosas, experimentar, entender y ser más astutoayudan, aunque por más suave que pueda serse en el momento de actuar, el puberto aparece con unarodilla raspada, los hombros encogidos, el moco medio salido, pantalones rotos, el peinado decoreano con su polaroid, playera de Mickey desfajada (creo que así sigo vistiéndome), y la cara deasombro. Últimamente, me he estado tropezando de manera impresionante cuando ese guardado alter egoresalta, pero trato de mantener ese riguroso escepticismo después de cualquier instante. “Back in the day” como dicen los mamertos del norte, era muy importante imponer esa imagen de “merasco aquí enfrente de ti y qué”, para sobrevivir en la selva adolescente. Nunca está de más tenerese comportamiento en el cual nadie sabe quién es quién, de dónde viene y qué va a hacer. Sevuelve divertido y atractivo para tantos, pero siempre conlleva a la gran sorpresa de ser motivode desilusión y un heroico mutis cuando pasa demasiado tiempo alrededor de protagonistas comoestos. Creo que, en mi caso Willy Wonka fue mi primer rol model, con sus originalidades, su ambiguo opolar comportamiento, y esa vestimenta tan ridícula. Era divertido, también estúpido pero mellevaron a ser el blanco perfecto de admiraciones, dudas y enigmas marchantescos de los vecinos,ya saben: la latente tendencia hacia autodestrucción vía farmacéutica o vagas interpretacionessobre cualquier tipo de preferencia. Creo que, gracias a eso aún es un desmadre saber qué regalarme. Y soy tan sencillo al final…procuren no regalarme tarántulas, les tengo fobia a las arañas.Dentro de lo excéntrico que soy, estoy rodeado en un cubo de 4x4 con un conteo final de sieterelojes. Todos ellos simbolizan algo para mi insólita vida: la estética, la prisa, lo práctico, lodemente y lo ridículo. A pesar de eso, siento que el tiempo me come y me hacen falta 525 mil 600minutos para elaborar mis estrategias existenciales. El mismo miedo que me come me pone bajo unapresión que me hace reaccionar como el mocoso imberbe que le daba pena pedir agua. Miinsoportable pendejez es ser tan único, que parece ser tan común. Lo misterios e inestable nofunciona a la larga (chavos, atentos con eso).He visto que estoy en un tiempo bastante favorable, no se cuál tiempo se me acaba, si el del amor,del trabajo, de la carrera, de la misma vida, y hoy la llevo leve. La vida me alcanzó hace tiempoy quiero ir al mismo paso, sin tomarme tan en serio la vida. Total, al fin y al cabo, no voy asalir vivo de ella. Me pregunto si mis ojos dirán que estoy feliz a pesar de lo cansado, vivo,vivido, desvivido, encuadernado, reportado, masticado, escupido y ridiculizado que estoy. Todos han pasado por estas, y es padre acordarse. Ahora me toca a mí, que estoy volviendo aempezar sin disfraz, más claro, más sincero. Me sigo forjando a fuego lento, con calma por primeravez. Hago las cosas a su tiempo y con el mayor interés y delicadeza. Paso a paso, sigiloso ypreparado. Escéptico del entorno pero con fe en corazón, cabeza y pies. Estoy viendo que estoygrande y a pesar de no ser ingeniero de música, voy bien. Me estoy dando chance de dejar ver cómoexplotar todo eso que me enseñaron en casa con la curiosidad de meterme en el trabajo, la escuela,amigos, familia, amor, todo… quiero que me conozcan sereno.
Chato Unplugged y las Curvas Peligrosas
Cuando tenía 20 años viví mi primer Big Brother en Chachalacas con uno de los planes más austerosy no por gusto, fue por engaño de un cuate que nos bailó diciéndonos que íbamos a Veracruz yacabamos en un pueblo a media hora de ahí… ¡Pinches Chachalacas!La experiencia en aquél entonces se prestaba a ser un poco flexible en el nombre de la aventurapuesto que aquí, su Charro Light, le gusta a “eso que le venimos llamando el camping” y los pocosmorlacos que llevábamos en comitiva. Al final, su servidor terminó pichando chelas, comida,bloqueador, crema para el ardor de lomo, hasta una gorrita para que el puto del anfitrión no sequemara su jetota de chimpancé. Fue una buena lección y decidí desde entonces no vivir másbig-broders…Pero me equivoqué… tras una larga discusión con la Línea de Golpeo Etílico de los Chemos (mischarolastras), decidimos que Acapulco iba a estar lleno de mocosos y que iba a estar caro. Todoapuntaba a que Puerto Escondido era la opción para desconectarse del mundo, estupidizarse demanera estúpida (¡duuh!) con cuanta sustancia líquida, gaseosa, sólida y de más para regresar agusto a clase (or what so ever you funkin’ want –ah, mamador-). ¡¡¡Y váaamonos rikis!!! Latravesía contaba con los personajes más singulares del viaje: un venado con su novia, cuatro damasconejo que se la vivieron en el agua, un chocotorro, un paisano velludo como Xoloitzcuintle, unatleta, un Zoolander, y acá su mero mero petatero…Al filo de las 2am partimos para tierras oaxaqueñas en una van para 9 animales, un Jetta paracuatro pedotes y una hielera en forma de lata de Model Especial llena de provisiones para cincosoleados días en el paradisíaco mundo de los surfos, la mota y la revancha de los cholultecasversión bikini. El concierto del Chato Unplugged comenzó por ahí de las 6am cuando una camioneta nos recogió en lacapital zapoteca. Chato se desconectó y comenzó a dar su recital llamado “Concertto-ronquetto paracuerda demente in piu pericoloso soneto”. La audiencia se enamoró de mis solos, mis acompañamientos donados por el caballero venado en elsegundo movimiento llamado “Curva-pericola-chingatti-madonni-per-sei-ore” el cual significa(¿¿pinches curvas peligrosas por 6 horas nomás? ¡¡Chinga tu madre!!). Y sin olvidar lastanding-ovation ejmmm… bola de zapes que me acomodaban todos pa’ que me callara. En fin, llegando a las soleadas playas de Zicatela, optamos por el protocolo del Papa que alllegar a una tierra de visita, la besa. Pinche camioneta nos tuvo en ascuas, sin olvidar lasobredosis de Dramamine que las damas conejo consumieron como pastilitas de menta. Alguna de ellascantó Guadalajara, por cierto. En el transcurso nos apendejamos, efeitivamente… nos bebimos la ciudad, nos quemamos hasta con lasnenas y sin olvidar el trágico suceso donde una bella moza quiso entablar amistad con la Línea deGolpeo y a los pocos minutos fue recogida (es decir, que alguien se la llevó) por la fuerzapública debido a su comportamiento poco deportivo y falto de ética en la cancha de los surfos.Lamentablemente, no volvimos a saber de ella, hasta llegamos a pensar que la habían deportado a suisla o algo por el estilo. La racha no cesaba. Cuarto para seis personas que era planeado paracuatro, un baño para doce… monos, pastillas de Pepto y Aspirina que rolaban como tachas en plenorave, y la cuenta seguía. Yo seguí desconectado, mi concierto cesaba pero me dio tiempo entre sonata y sonata para seguirmebebiéndome las neuronas, y haciendo nexos de segunda mano con Maria Sabina y claro está, burlandosin darme cuenta como buen ala de los Asereros de Pittsburg a las féminas entangadas y asoleadas yquemadas y rostizadas por aquellos memorables y apestosos taquitos de mois. Por ahí oí que unmorro se quería fumar una iguana. Estaría orgulloso de ser su papá. En fin, el unplugged duró lo que duró lo real. Regresamos picoteados, malcomidos, crudos ymareados. Agradecidamente nos comunicamos con nuestro Fitness Dealer porque nos concectó con todaslas comodidades y lugares interesantes para conocer. Pueblayork nos esperó con las alas abiertas(y las carteras vacías). Desgastados, dejamos que el descanso se diera antes de volver a loscatorrazos de la uni y la chamba y nos recordamos cada que nos vemos cómo el concierto delUnplugged fue la probada para el viaje de los Cuatro Caballeros del Apocalipsis, del cual yaleyeron en crónicas pasadas. Recomiendo al Sr. Pedro Torres que haga un reality más basado en los viajes extremos.
De Vuelta al Epicentro
Segundo Round con Una Mitad de Merecidos
Crónica de la Tercera Ley de Newton
Si voltearas hacia delante, lo ideal sería pedir ayuda para no tener quever atrás y reírte o avergonzarte de quién eras. Siempre la gente se va a caracterizar por lo quehizo y será recordada por eso, no por lo que son meramente. Creo que puede haber algún reglamento,o hay datos implícitos para poder digerir lo que viene cada cinco años a causa de tus accionesprevias.
Hoy me di cuenta de que sí hay, y es rico oírlo; hacer tuya cada palabra aunque no te acerques altema del que se habla específicamente, los treinta años. Quienquiera que esté alrededor de esaedad está paniqueado por llegar o está viviendo el pánico de estar en ellos. Te preguntas si amarás por última vez, si alguien se aventará el paquete de soportar la pildoritaque te has vuelto. Te criticas y comparas relaciones que fallaron con la paciencia de los amigosque siempre debes de tener cerca y quererlos como ellos a ti por los años que llevan juntos. Sevuelve difícil. ¿No creen?
Al tener un amor, en el acto de demostrarle todo, sientes esa profunda quemada en el pecho que seextiende hasta la punta de tus veinte dedos. ¿Será la última vez que quieras? Parece que ya no,pero hay que aprender. Algunas veces, nos dejamos llevar por el amor y las señales por el tormento de no quedar parasiempre solos. La verdad es que, en algunos casos, la física le gana a las supersticiones, perohace experiencias inolvidables. Porque ambas cosas juegan un papel importante en los efectossecundarios de tu vida. Cuando te falta alguien, por más reciente que sea tu tiempo compartido a tu soledad, condicionasel “si tú no vuelves” y te haces en los pantalones. Te demuestras fuerte, te vuelves directo, oventajosamente rígido. La mentalidad recalcitrante de “pero sigo siendo el rey”, de “no habráesperanza y no habrá nada” se te pegan como rémora en la parte de atrás de la cabeza y sientes quela superficie del agua está tan alta que no le vas a alcanzar a menos que una fogueante manoentrará a sacarte de ahí.
¿Cuántas veces puedes morirte y volver a ser salvado? Quieren que parenlas calles, las horas y hasta el aire para que no sientas esa agonía. Pero al final pasa y tienesque volver a empezar, hacer babosadas, vestirte, oír y apodarte diferente para generar una buenahistoria y un buen plan de cinco años. Sin cita previa y fallida, me aventuré con unos compadres a ver jalado de la oreja un conmovedorchick flick protagonizado por freaks, psychos, alcohólicos, golfas y cafres que habla de todo loque les estoy contando. En realidad lo disfruté, me reí, me emocioné, dudé y aunque el rasposoolor del perfume de la espectadora de junto, el celular con el originalísimo ringtone de “LaMacarena” del de atrás y el frío incontrolable del aire acondicionado que trataba de reconfortar auna multitud de diez personas en una sala para doscientos no me dejaban adentrarme de lleno a lahistoria, comprendí que es cierto, no hay señales, sólo vidas y hay que renovarse continuamente.La tercera ley de Newton no te puede dejar más clara la onda de ti con la vida. Y lo mejor, es quetodos se relacionan con todo en un mismo momento. Vean la película mexicana de “Efectos Secundarios”. Lleven a su respectiva parejita, échense unaspalomitas y un refresco escondido en la chamarra. Una buena chamarra les vendría bien y claro,unas ganas de reírse de ustedes mismos. Disfruten el soundtrack, que tiene bastante buen score.Hasta encontrarán en qué usar cada canción para cada ocasión. Traten de ver con qué personajecoinciden. Puede ser que esta película esté hablando de su misma historia aunque no tengan treintaaños todavía.
Dolores, Mecanismos de Ilusión y el Incident e del Espagueti
Ráfagas
Me asomo bajo las sábanas y encuentro que todo esta en su lugar. Mi boca está seca, siento en la espalda humedad ya enfriada. Al instante, ráfagas me deslumbran y los párpados se aferran entre ellos sin condiciones. Veo desde adentro esos ojos, esa boca definida, oigo una risa y en el vientre un tenue rasguño. ¡Ese aroma! La piel se me eriza, los puños se definen y el cuello se endurece. Le conozco de poco y me ha seducido.
Me tiene desesperado que no pueda hablar. Es la tercera vez que me sucede en fila, y quiero levantarme de ahí. Tengo escalofríos, sé que me está viendo y que sus exhalaciones retumban en mis oídos. Quisiera echarle la culpa “al sistema” pero me conozco bien, no es así. Mientras tanto, las manos se han calmado y las palmas sienten cómo la sangre vuelve a transitar. La demencia me está colmando.
Cuando camino por los pasillos, la gente pasa a través de mí. Las paredes se dejan penetrar por mi desinterés y los umbrales de mi paciencia se enredan en un manglar de preguntas incomprensibles, inconcientes, incontestables.
Trato de agotarme durante el día mientras llego a la cama. Intento declararme moribundo para no dejar que las ráfagas me despierten. El pecho me arde y el calor es insoportable cuando trato de volver al sueño. Por otro lado, la sanidad de mis ideas se está volviendo una calle con baches, como la que veo cada que me asomo a la ventana a ver quién me contesta tras el alarido de mi encierro. Qué ansiedad me da ahogarme en ese calor, o en un líquido drifting sentimental y no sentir un brazo querido que se extienda para mí. Tengo miedo de faltarle a mi sangre, mi amor, mi aire.
Quisiera deshidratarme gota por gota sin llegar a ahogarme, dejar que corra un rato un reguero y que de ahí las ideas se me cultiven con el aire de un vuelo que recién nació tras la partida de mi última mitad.
La cama es una carátula donde soy las manecillas y los engranes mi impaciencia por concebir el sueño y pensar en otras cosas: que si el mañana, que si el al rato, que si el luego. Cada hora que marco una nueva idea para tener la conciencia en su lugar. Pasan cada vez más lento, y yo no sueño dormido. Las ráfagas son más intensas y me oprime el cuerpo un trueno que se formó desde la punta de su frente hasta mi plexo. Quiero paz.
Y cuando el silencio calma los latidos y el clima se templa, siento la oportunidad de despedirme del juicio. Pero no termina ahí; los primeros ases se filtran por la cortina sacudiendo las rendijas de mi visión y se acompañan por el loop de la naturaleza de cada mañana.
Creo que quiero volar lejos y alcanzarle el destino aunque antes fuera un ángel de la luz y ahora reine las tres de la mañana, para ver si respiramos igual, para ver si puedo dormir y finalmente descansar.