“Hoy no me puedo levantar, el fin de semana me dejó fatal…” pinche Nacho, tenía razón, el muy desgraciado baturro entiende bien lo que es sobrevivir una noche de terror entre copas y curvas (interpreten lo que quieran). Así la viví esta última noche donde confundí, me lucí, bailé, canté y enamoré las criaturas de la noche. Pero, como siempre me decían en la casa, “por la noche, no te vistas de Halloween porque te vuelves imán para los monstruos”. Fue entonces que aquella frase me pego mero entre los ojos. Como les había contado anteriormente, me he convertido en un neo-fitness boy que se lanza cada tarde con los Jariochos Bros. a embellecernos un poco más levantando pesas. Dio la mentada casualidad de que nos topáramos en toda esta semana con la horrible suerte de que en este pueblo, que qué chulo es, ¡espantan! Imagínate, carísimo lector, que hace unas cuantas noches, iba de salida de mi rutina oficial de enguapesimiento con la Jariocho Sister, y en el menor descuido, que viene a ligarse a Eddie Munster saliendo del gimnasio. El pequeño hombre con licantropía se arrodilló, extendió su mano hacia el frente y le recitó en las ya sabidas palabras del único charro que conozco que le gusta vestirse con cuero y decía “te quiero, lo digo como un lamento, como un quejido…” (y ya saben el resto). También nos topamos con personajes tan parecidos a los monstruos q aparecían en el programa de “Buffy, la Cazavampiros”. Lo interesante fue comprobar que la cara de aquél personaje, era nada más y nada menos que una persona que no necesitó de las avanzadas artes del maquillaje profesional para aparentar ser monstruo (golpe bajo). Nota al lector: con este documento, no estoy hablando acerca de la belleza contra la fealdad, confiésome, adorado espectador, que solamente estoy hablando acerca de los monstruos que se portan como tal, no estoy buscando la oportunidad de criticar a la gente diciendo que son monstruos por no cumplir un estándar físico, bien a bien, no soy tan agraciado para considerarme el Jude Law dePuebla de los Ángeles (sería como morderme la lengua). Simplemente, los monstruos, para mí, son criaturas que salen de noche, se convirten al atardecer, se comportan de manera bizarra, hacen locuras, desbarajustes y generan lástima, asco, a veces ternura, pero en general, pueden dar repele, miedo, pavor, y a veces se vuelve un atractivo: como una visita al circo o al museo deRipley. Toda una travesía visual me esperaba en el resto de la semana. No paraba yo de sorprenderme con la experiencia tan bizarra, puesto que a la siguiente noche, en comitiva con mi carnalito, su chava, el otro hermano Jariocho, una bola de chicas “nice” y su charro negro tuvimos la agradable compañía en un murciélago, y no es broma, literalmente se metió un mentado mur-cie-ga-lo a la casa. Y eso no fue todo, conforme pasaba la noche, los monstruos se iban asomando entre las sombras, las copas y los sillones de la casa, una invitada, después de llevarla por uno de los antros más conocidos de Cholulandia, se me convirtió en súcubo, otra se me convirtió en momia, otro se me convirtió en hombre invisible, y otros nos convertíamos en caníbales disfrazados de bailarines… La semana pintaba para todo un thriller de Ed Wood, con tanto monstruo que se me aparecía, supuse que ya no iba a haber más sustos, pero me equivoqué. En un rendez vous con algunos amigos que prontamente se me van a desaparecer por cuestiones laborales, sociales, etc, etc, etc. Vi que los monstruos me perseguían o simplemente se me aparecían. En la reunión vi a vampiros, monstruos del lago, fantasmas, y se iban convirtiendo conforme pasaba la noche. El monstruo que más me gusto ver fue La Llorona, dando lástima por la fiesta. Tantos monstruos vi, y remantando la noche en el antro, vi a más monstruos que invadían como zombis las calles de Pueblayork. Qué susto me dio. ¡Qué pánico, qué feos pinchis mostros! Y bueno, hoy en la mañana, como todo buen domingo para pasarla tranquilo, me hice yo solito una limpia para no toparme con monstruos nocturnos. Espero que haya funcionado y que me libre de todo mal bicho. Por ahora, no puedo comprobar nada puesto que llevo ya más de 24 horas encerrado comoRaúl Salinas en los aposentos de mi humilde morada (color azul con rosa). Ya espero que mañana cambie todo, vuelva a la normalidad, Y mañana, me lanzo de nuevo con los Jariochos Broders y a ver a mis socios para desenlazar el destino de mi chamba, mi vida como veraniego joven pre-graduado, resolver mi status quo como soltero codiciado, y lavar ropa para verme decente. En fin, prometo seguir con mi terapia y contar las babosadas que he visto en la semana. Y en las hermosas palabras de mi héroe Mauricio Garcés les digo: ¡Arroz!
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