...despierto ya llevo desde hace unas cuantas horas y ya mero comienza el siguiente día. No puedo creer que me siga sintiendo como un escuincle de 10 en plenas fechas septembrinas a punto de comenzar clases. O, qué mejor que un político en pleno día anterior a las elecciones para confirmar que ya ganó o perdió (eso ya lo saben desde antes, pero no le hacen al cuento) creo que aquí, este Charro Negro está en las mismas. Es curioso porque ya llevo un buen cuarteto de meses de vuelta a mis dominios con mucho y nada en las manos y el corazon. Ya le dizque hago a la chamba, vuelvo a ser estudiambre en los UDLA Resorts, vuelvo a ser un hijo de familia, un miembro (por antigüedad y resignacion jajaja) del valeroso y terco grupo de los Chemos (Est. 1996), y mi despechado pero entretenido rol de gigoló que no gana plata ni corazones siendo así, pero no niego que me divierte intepretar imaginando que les arranco el corazón a pujantes doncellas en el borde de la desesperación por tener una compañía que las entienda y las rescate de ese día de fiaca en pleno día de la inmortalidad del cangrejo.
El 2005 fue mi año del cambio. Me di el lujo de escapar un rato de mi rutina y mis locuras comunales y contagiosas al residir en Argentina por algunos meses sin descartar la idea de lanzarme un rato por tierras cuzqueñas y chilenas... ok, no lo niego, también fui a ver a los cariocas para entender un poco más de su cultura (etílica) y su razón social. Todos estos estudios aplicados desde marzo, hasta octubre de este año fueron estrictamente profesionales. jajajajajajajaja...
Se me escaparon muchos demonios y con ellos guarde otros; orgullos, venganzas y hasta algunas vergüenzas. Ese era un capítulo que definitivamente tenía que entender sin ponerme en los zapatos de compañeros, examores y hermanos que iban y venían de este Poblanísimo Guacal y contaban con admiracion, desprecio, qué se yo... (viste, boludo...)
Hoy comienzo mi segunda semana de clases en la universidad y es raro que no me haya caído el famosísimo 20 donde me reencuentro con mi pasado, mi realidad y futuro. Todos mezclados en una capsulita llamada vida universitaria; que no olvide aderezar con un poco de vida profesional. Y a ti qué? preguntaras, carísimo compadre (madre) que estás leyendo esto. Pues, solamente es un pretexto para confirmar lo que García Lorca contestó una vez en una entrevista "Escribo para que me quieran..." y entonces, busco un rato de amor a través de tus ojos.
Decidí hacerme de nuevo a la tarea de plasmar más palabras y locuras (menos locas que hace unos 5 o 6 años cuando algunos de ustedes recibían mis desgarradores poemas y prosas de cortame-las-venas-con-una-lechuga) para entretener y llenar tu mail platicándote mi bitácora de emociones. Siento que hasta ahora, ha sido la mejor terapia que he manejado y que me distrae de menternerme distraído o ciclado en pensamientos impuros o soeces... o tal vez pseudopoéticos como los de antes.
Es raro interpretar la sensación que esta corriendo en este momento por mi pecho porque se me han juntado muchas cosas que no tenía idea que me fueran a suceder. En este momento me he puesto a escribir mientras leo y chateo con amistades curiosas que conocí por casualidad en la vida como una buena borrachera en Ixtapa (cálmate junior) y hasta me siento multifacético, multifuncional, multi-navajita victorinox jejejeje...
Y me he dado cuenta de cuantas cosas se me han juntado en sólo una semana y me hacen sentir vivo, desaliñado, malcomido y hasta excitado (no de sexo, bueno... a veces) porque me di cuenta de que la fiaca resacosa al estilo del teporocho udleño en pleno viernes a las 9am que viví durante un tiempo se me ha terminado y hasta me dan ganas de sudarlo todo y comenzar a embellecer mi alrededor con tanta cosa nueva.
Mis compadres de la chamba me ven poco pero les cumplo cuando necesitan q les cumpla, la uni me verá en mis momentos y me juntará con sus ya clientes de hueso colorado de por lo menos 3 o 4 años de antigüedad para trabajarle, la familia que me lloró durante severos meses por que no escuchaban mis gregorianos ronquidos en plena mañana de lunes, o martes, o cualquier otro día a las 8am y las mentadas de madre por no querer hacer las cosas que me ponían a hacer para "cumplir con mi rol familiar" volverán. O simplemente complementar con chistes malos al ambiente padrotón o prosáico de mis compadres en cada día que se les ocurra inventar un pretexto para ponerse mensos con tlapehue o el mejor VSOP que este rancho puede ofrecer en su tienda favorita.
Pero, mira, es una especie de punzada la que siento en este momento justo arriba de la boca del estomago y se me cruzan sentimientos de enojo, de nervio, de risa, de tristeza, de melancolía y hasta de picardía por los recuerdos recientes tan dolorosos y mezclados con algunos intensos y divertidos, y los próximos acontecimientos que se me vienen encima como un metrobus en pleno segundo piso a las 7:30am.
Querido y chismoso carnal(a), ya te has de haber dado cuenta de cuántos puntos he puesto con referencia a horas y horarios. Creo que en el transcurso de esta minibitácora de vuelo interdisciplinario me he dado cuenta de que el tema vital de cada individuio es (venga redoble) el tiempo. Siempre nos hace falta, nos sobra y nos marca puntos de referencia para reunirnos, para separarnos, para aborrecernos, para desquitarnos y hasta para encariñarnos. Y hoy tengo tiempo de recordártelo. Un pedazo de tecnología, colgado en nuestra muñeca, que te lo ganaste en las Zucaritas de Kelops... o hasta de un avanzadísimo "holder" con conexión satelital y llamadas ilimitadas puede concretar mi punto.
Ahora se me han cruzado olores, canciones y alguno que otro flashazo de babosadas y cosas que me hacen sonreír y me doy cuenta de que de Lozanne tenía razón, "por qué teniendo viento y alas, no podemos volar... por qué teniendo voz y calma no podemos hablar". Y es cierto, se nos van las patas para volar a aquel lugar donde hemos sido felices y recordar esa sensación en la piel de aquel cariño tan extraño y tan estilo American Beauty que no deja espacio para darle hilacha a la parte del tiempo para explicar y sobrellevar todo lo que sucede.
Hoy me he declarado juez de mi tiempo y de mi alrededor. Cómo? Fácil, dejándole una huella que (te puede dar hueva... ah cabrón, verso sin esfuerzo) permita a tu mente y tu memoria dar ese primer paso al reconocimiento de tu lugar, tu rol, tu interés, tu karma (en las palabras de la super célebre Xochilita -madre del del teclado-) y de tu conciencia.
Estoy comenzando a entender que mi nueva terapia va a ser un nuevo vicio que prometo, carnalísimo y respetado cuate (a), darte cada semana para que te rías de mí un rato o de plano me bloquees. Y de paso, esperar una respuesta sincera a cada reflexión que destaque durante la lectura de esta borgeana, churrigueresca y fresca bitácora de mi mente y motor cardiovascular que, por cierto, exije una hora más para su sanamiento sentimental y físico (por eso ya le entré al box, no que no??)
Mientras te digo que tengas buena semana y que te rías más de mi serie de ficción estilo Seinfeld donde verás a mis personajes, mis alteregos, y hasta mis retorcidos rollos llamados cuentos chatescos.
Sigo informando el próximo domingo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario